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Los hidrofluorocarbonos (HFC) son gases empleados en aires acondicionados y sistemas refrigerantes cuyo gran potencial de calentamiento tiene un grave impacto en el efecto invernadero, motivo por el que casi 200 países han firmado un acuerdo para su eliminación progresiva.

El acuerdo, firmado en Kigali, es una modificación del Protocolo de Montreal, un tratado internacional que entró en vigor el 1 de enero de 1989 y que fue diseñado para proteger la capa de ozono al reducir la producción y el consumo de numerosas sustancias que son responsables de su desgaste.

Aunque los HFC ahora incluidos en el citado Protocolo no dañan al ozono, son uno de los más poderosos inductores del calentamiento global pues “atrapan” miles de veces más calor en la atmósfera de la Tierra que el dióxido de carbono (CO2) y tienen una larga permanencia en la atmósfera.

El Protocolo firmado en Montreal (Canadá) el 16 de septiembre de 1987 fue el primer tratado ambiental en establecer el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas entre las partes, al fijar diferentes metas de erradicación para países desarrollados y en desarrollo.

El Protocolo, que estableció un calendario de eliminación de ciertas sustancias consideradas nocivas, ha sido enmendado en varias ocasiones.

Con una eficacia demostrada, el Protocolo ha conseguido la eliminación progresiva del 98% de la producción y el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono, y que utilizaban en aplicaciones comunes, tales como la refrigeración, el aire acondicionado y el aislamiento.

Los científicos opinan que si se sigue aplicando plenamente el Protocolo, la capa de ozono debería recuperarse totalmente, volviendo a registrar niveles anteriores a 1980 de aquí a 2050.

La última conquista del Protocolo es la enmienda de Kigali relativa a los HFC, el grupo más común de los gases fluorados que empezó a utilizarse en la década de los 90 para sustituir a las sustancias que agotan la capa de ozono (SAO).

Su uso describe un rápido crecimiento, con un aumento de emisiones de hasta un 10 % anual impulsado por una creciente demanda de refrigeración, especialmente en los países en desarrollo con una clase media en rápida expansión y de climas cálidos.

Fuente: EFE Verde

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