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Así lo revela una investigación, que estima el comercio ilegal de HFC en 34 millones de toneladas equivalentes de CO2, similar al impacto de dióxido de carbono de un país desarrollado.

El comercio ilegal de HFC podría ser mayor de lo que se creía
Los HFC se usan habitualmente en los sistemas de refrigeración y aire acondicionado

Los objetivos climáticos de la Unión Europea están siendo socavados por el mercado ilegal de los llamados gases HFC (hidrofluorocarbonos), cuyo tamaño exacto se desconoce, pero se estima en una tercera parte del mercado europeo. Así lo revelan los últimos hallazgos de Oxera Consulting LLP -consultora especializada en el ámbito económico de la competencia, finanzas y regulación- en relación a los datos de flujos comerciales de HFC, analizados por el Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC, por sus siglas en inglés). Estos hallazgos indican que el comercio ilegal de este tipo de gases podría representar hasta 34 millones de toneladas equivalentes de CO2, esto es, alrededor del 33% del mercado legal permitido, en la Unión Europea, en 2018.

Los datos revelan que una cantidad significativa de HFC –gases refrigerantes que se utilizan en sistemas de refrigeración y en los aires acondicionados de la industria de la automoción, entre otros– están entrando al mercado europeo a través de rutas de suministro ilegales encubiertas que sortean la regulación F-Gas de la UE. Esta normativa entró en vigor en 2015 con el fin de contribuir a la reducción paulatina del consumo de HFC, que tienen un elevado Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA), a través de un sistema de cuotas. Dichas cuotas aplican a todos los puntos de acceso a la UE, con el objetivo de controlar la entrada de los gases fluorados en el mercado europeo.

El Pacto Verde Europeo es la hoja de ruta establecida por Europa para alcanzar su neutralidad climática como continente, con una de las legislaciones con relación al medio ambiente más ambiciosas del mundo. Una legislación que debería ir de la mano de un control y aplicación también muy ambiciosos, a través de un control estricto de las fronteras de la UE y del cumplimiento de las regulaciones existentes.

Sin embargo, sigue habiendo operadores en este mercado negro que infringen la regulación F-Gas introduciendo HFC sin cuota en Europa. Una actividad ilegal que financia el crimen organizado e impacta negativamente en las compañías europeas implicadas en toda la cadena de suministro. Y muchas de las cuales son pequeñas y medianas empresas que, sin ser conscientes de ello, están distribuyendo y consumiendo productos importados ilegalmente o bien sufriendo grandes pérdidas a causa de este comercio ilícito.

Debido a la propia naturaleza del problema –la ilegalidad de esta actividad–, las estimaciones sobre el volumen actual de comercio ilegal de HFC son difíciles de concretar, teniendo en cuenta que el tamaño del mercado negro está sujeto a continua especulación. De acuerdo con un estudio previo de la Agencia de Investigación Medioambiental (EIA, por sus siglas en inglés), se estimó que las importaciones ilegales de HFC en 2018 fueron responsables de 16,3 millones equivalentes a CO2. Sin embargo, en base a la investigación de la consultora Oxera, el EFCTC estima que esta cifra podría ser mucho más alta.

Emisiones equivalentes a las de un país desarrollado

La investigación de Oxera se fundamenta en los datos de acceso público procedentes de la agencia europea de estadística, Eurostat, y la base de datos sobre estadísticas comerciales de las Naciones Unidas, Comtrade, así como los datos de exportaciones chinas. En base a esta información, el EFCTC ha constatado que el volumen de HFC que se introdujo ilegalmente en la UE en 2018 podría ser de 34 millones de toneladas equivalentes de CO2, el doble de las cifras previas registradas
para el peor de los casos. Una cifra que representa el 33% de cuota permitida en 2018 (101,2 millones de toneladas equivalentes de CO2), lo que significa que las importaciones ilegales podrían representar un 25% del mercado de suministro legal e ilegal (34 de 135,2 millones de toneladas equivalentes de CO2).

Este mercado ilegal de gases equivale a incorporar 25 millones de nuevos coches en las carreteras europeas –más del número total de coches en uso en España en 2018–, o al impacto anual de CO2 de un país desarrollado. En concreto, representaría el 20º puesto más alto en la UE, por encima de la huella de carbono anual de países como Croacia, Estonia y Chipre, si se comparara el Potencial de Calentamiento Atmosférico de los HFC ilegales junto a los 27 estados miembros de la UE.

«No podemos saber con exactitud el tamaño del mercado negro de HFC, dado que el comercio ilegal no se registra de forma oficial, pero con este nuevo análisis tenemos indicios rigurosos de las dimensiones del problema. El comercio ilegal de HFC podría ser mucho más grave de los que apuntan las peores estimaciones de informes previos», explica Murli Sukhwani, director general para EMEA FluoroChemicals de Chemours y miembro del Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC). “Teniendo en cuenta que habrá una mayor reducción de la cuota en 2021, exigimos reforzar el cumplimiento de la regulación F-Gas para contribuir a una reducción significativa del flujo de importaciones ilegales a Europa”, añade Murli.

Controles más estrictos en las fronteras

Contando con la evidencia de un problema de tales dimensiones, el EFCTC insiste fortalecer el cumplimiento de la regulación a nivel europeo y en cada uno de los estados miembros, a través de unos controles más estrictos en las fronteras y de la cooperación y coordinación de todos los actores de la cadena de valor. Además, es necesario el uso de una infraestructura común para mejorar el seguimiento y la verificación de las importaciones de HFC y una mayor sensibilización sobre el problema en toda la cadena de suministro.

El análisis de los flujos comerciales recoge discrepancias que podrían ayudar a poner cifras. El análisis realizado por la organización ha revelado dos principales flujos de comercio que podrían estar ocultando importaciones ilegales. En primer lugar, la información de Oxera ha descubierto una brecha de 19 millones de toneladas equivalentes de CO2 en 2018 entre las exportaciones registradas de China a la UE y los registros oficiales de la UE en referencia a las importaciones procedentes de China, que corresponde a las emisiones anuales de toda la provincia de Madrid. Esta discrepancia podría ser debida a un creciente mercado negro de HFC, que coincide con la reducción de las cuotas permitidas en 2018.

En segundo lugar, Oxera ha identificado el incremento de un 40% en las exportaciones de HFC de China hacia los países vecinos de la UE entre 2016 y 2018, acelerándose vertiginosamente durante 2018, coincidiendo con la reducción de las cuotas. El análisis realizado por el EFCTC ha demostrado que el crecimiento del mercado no justifica este incremento drástico en las importaciones. Hay un exceso de exportaciones de 15 millones de toneladas equivalentes de CO2 por encima de las justificadas por las dinámicas del mercado, una cifra que corresponde a más del total de emisiones anuales de Barcelona.

“No hay ninguna explicación para saber a dónde van estas cantidades adicionales, por lo que asumimos que están destinadas a la importación ilegal en la UE”, añade Sukhwani.

Un problema subestimado

Las investigaciones sobre las rutas de comercialización de HFC ilegales, realizadas por la agencia privada de investigación de datos Kroll y las autoridades públicas, han evidenciado que los HFC se introducen en la UE a través de estos países vecinos. Su investigación reveló que los envíos llegan por distintas vías, incluyendo desvíos en los transbordos de mercancías, abuso de las cuotas, tráfico abierto y la falsificación de productos. Con todo, Kroll ha podido reunir evidencias, con la colaboración de las autoridades de los estados miembros, sobre al menos 3.000 toneladas de HFC -4,7 millones de toneladas equivalentes de CO2-.

El nuevo análisis del EFCTC basado en los datos de Oxera es el primero en considerar también el impacto de potenciales importaciones procedentes de los países vecinos de la UE. Esto explica que en informes previos se haya podido subestimar la dimensión real del problema. “Las discrepancias entre los datos de exportación chinos y las importaciones registradas en el Eurostat, así como el aumento notable de las importaciones de HFC en los países vecinos es evidente. El comercio ilegal de estos gases podría ser uno de los motivos de esta divergencia en los datos”, explica Matthew Shepherd, director de Oxera Consulting LLP.

“Cada investigación nueva que se realiza nos ayudar a comprender mejor la prevalencia de los HFC ilegales. Es necesario abordar esta creciente problemática a través de un control más estricto, una coordinación continua entre los estados miembros y la denuncia de actividades sospechosas de ser ilegales en la cadena de valor”, explica Murli Sukhwani. “Tenemos constancia de que pequeñas y medianas empresas han perdido alrededor del 80% de su negocio, unos perjuicios provocados por la actividad ilegal de las organizaciones criminales”.

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