Las EDAR de La Cartuja y La Almozara retiraron 1.488 toneladas de residuos de las redes de saneamiento en 2025, mientras los sistemas de retención instalados en los aliviaderos evitaron que otros 5,7 toneladas de residuos secos llegaran a los ríos entre 2023 y 2025.

Retirada de toallitas y residuos en depuradoras de Zaragoza

Los sistemas de depuración de Zaragoza retiraron durante 2025 un total de 1.488 toneladas de residuos y materiales gruesos procedentes de las redes de saneamiento, entre ellos arenas, desechos y toallitas. El material fue extraído en las primeras fases del tratamiento de las aguas residuales de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de La Cartuja y La Almozara, según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Zaragoza.

Las operaciones de desbaste, tamizado y screening permiten retirar los elementos sólidos y flotantes antes de que el agua continúe su proceso de depuración. Entre los materiales recuperados se encuentran tanto elementos naturales, como gravas, hojas y ramas, especialmente tras episodios de lluvia, como residuos derivados de una incorrecta gestión doméstica, entre ellos bolsas, toallitas, colillas, compresas y preservativos.

Todo el material retirado se deposita en contenedores y se transporta posteriormente a un vertedero controlado. El coste de esta gestión alcanzó en 2025 aproximadamente 101.000 euros, de los que 47.496 euros correspondieron a tasas y cánones de depósito en vertedero y unos 53.568 euros al transporte desde las instalaciones de depuración.

Más de seis toneladas de toallitas retiradas en los aliviaderos

A estos residuos se suman las 6,08 toneladas de toallitas retiradas específicamente de los sistemas de aliviadero durante 2025. Los aliviaderos forman parte de las redes de saneamiento y están diseñados para gestionar situaciones puntuales de exceso de caudal, principalmente durante episodios de fuertes precipitaciones, evitando la saturación de las conducciones y posibles inundaciones.

Sin embargo, la presencia de residuos sólidos en las aguas residuales puede provocar que, cuando estos sistemas entran en funcionamiento, toallitas, colillas, plásticos y otros materiales sean arrastrados hacia los cauces fluviales.

Para reducir este impacto, Zaragoza ha instalado sistemas específicos de retención de sólidos en varios puntos de los aliviaderos de la red municipal. Los dispositivos están formados por placas metálicas a las que se incorporan mallas de nailon de alta resistencia. Estas permiten el paso del agua durante los episodios de exceso de caudal, pero retienen los residuos sólidos.

Una vez alcanzada su capacidad de retención, las mallas son sustituidas por los equipos de mantenimiento y trasladadas a vertedero junto con los residuos recuperados.

Casi 5,7 toneladas de residuos secos retenidos en los ríos

Los sistemas están instalados actualmente en distintos puntos de las riberas del Ebro, Huerva y Gállego. Entre 2023 y 2025, estos dispositivos evitaron que llegaran a los cauces aproximadamente 5.695 kilogramos de residuos, una cantidad calculada una vez eliminado el contenido de humedad de los materiales retenidos. Si se considera el peso de los residuos en el momento de retirar las mallas, incluyendo el agua acumulada, la cantidad asciende a 19.322 kilogramos.

El Ayuntamiento destaca así el papel de estos sistemas como medida complementaria para evitar la llegada de residuos sólidos a los ecosistemas fluviales durante episodios de alivio de la red de saneamiento.

Descenso de las toallitas retiradas

Los datos históricos aportados por el Ayuntamiento muestran una reducción del volumen estimado de toallitas retiradas en las instalaciones de depuración durante la última década. La estimación se realiza considerando que las toallitas representan aproximadamente el 20 % del total de residuos no peligrosos de arenas y desechos gestionados en La Cartuja y La Almozara.

Según esta serie, el volumen pasó de 374,76 toneladas en 2015 y 375,15 toneladas en 2016 a un mínimo de 274,05 toneladas en 2022.

A partir de ese año se produjo un ligero repunte: 303,60 toneladas en 2023, 308,64 toneladas en 2024 y 297,59 toneladas en 2025.

La evolución muestra, por tanto, dos etapas diferenciadas: una reducción sostenida entre 2015 y 2022, seguida de una fase de estabilización, con un ligero incremento respecto al mínimo histórico, entre 2023 y 2025.

Entre los posibles factores que explicarían esta evolución se apuntan el efecto de las campañas de concienciación y una mayor sensibilidad ambiental durante la primera etapa, mientras que los cambios en los hábitos de consumo, el incremento del uso de productos desechables de higiene personal, el crecimiento de la población y las variaciones en las precipitaciones podrían estar influyendo en la evolución más reciente.

Pese al descenso respecto a los primeros años de la serie, los datos de 2025 muestran que las toallitas continúan representando un reto para los sistemas de saneamiento y depuración y para la protección de los cauces. La gestión de estos residuos requiere operaciones adicionales de retirada, transporte y eliminación, además de sistemas específicos para evitar su dispersión al medio durante los episodios de alivio.

Desde el Ayuntamiento se insiste, en este contexto, en la necesidad de evitar que las toallitas y otros residuos impropios sean eliminados a través del inodoro, una práctica que incrementa la carga de sólidos que deben gestionar las infraestructuras de saneamiento.

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