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Una investigadora de la USC ha analizado y evaluado con resultados positivos el uso agrícola del producto obtenido mediante el compostaje de restos de pescado, algas y corteza de pino.

Proponen el compostaje de restos de peces, algas y corteza de pino
Marta Illera Vives, autora de la investigación, en el centro, tras la presentación de su tesis

El compostaje de restos de pescado junto con algas de arribazón genera un material adecuado para uso agrícola como fertilizante, enmienda o substrato de cultivo, según concluye una investigación desarrollada en el Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural (Ibader) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

El trabajo forma parte de la tesis de doctorado titulada «Valorización de restos de pescado y algas: desarrollo y evaluación de un compost para uso en agricultura ecológica», presentada por la investigadora Marta Illera Vives.

Marta Illera, ingeniera técnica agrícola y graduada en Ciencias Ambientales, analiza en su tesis de doctorado la posibilidad de poner en valor y dar utilidad a los restos de pescado y algas de arribazón que son retiradas de las playas.

Ambos materiales presentan excelentes calidades para la agricultura y de hecho han sido utilizados desde hace siglos como fertilizantes. Esta investigación pretende maximizar el aprovechamiento de las calidades de estos residuos (o recursos) mediante el diseño de un nuevo producto que pueda ser utilizado en agricultura ecológica.

En esta línea de estudio, Illera Vives procedió al compostaje de pescado procedente de pesca extractiva y algas de arribazón junto con corteza de pino, en una proporción de 1:1:3 (v/v). Tras diez semanas obtuvo un material estable, bien estructurado e higienizado. Para evaluar su potencial agrícola y poder definir sus recomendaciones de uso, el compost se sometió a una caracterización física, química y biológica completa. También se realizó una evaluación posterior en campo para estudiar sus efectos sobre el suelo y los cultivos.

Los resultados obtenidos mostraron un interesante potencial del producto resultante para ser usado como fertilizante, enmienda o substrato de cultivo, así como su adecuación a las normativas legales españolas para poder comercializarlo como enmienda o substrato.

Ecolabel

Este compost también es susceptible de obtener la etiqueta ecológica europea (Ecolabel) para poder ser usado como enmienda o como substrato de cultivo, aunque en este último caso sería necesaria una previa disminución de la salinidad, según explica Marta Illera, quien añade que esta reducción de la cantidad de sal es fácil de conseguir a través de procesos simples de lavado o inmersión.

La investigadora reconoce que aunque el compost resultante de la mezcla de estos productos marinos con la corteza de pino no presenta los nutrientes mínimos para ser comercializado como fertilizante orgánico, ensayos de incubación posteriores permitieron comprobar que una dosis de 30 t ha-1 libera en 90 días cantidades suficientes de nitrógeno inorgánico para la mayoría de los cultivos.

Por otro lado, los ensayos realizados en campo en una rotación hortícola pusieron de manifiesto también su valor fertilizante, así como un importante efecto residual.

La tesis presentada por Marta Illera Vives en la que se incluye esta investigación mereció la máxima cualificación académica de sobresaliente cum laude.

Foto portada:
Joan Grífols (cc)

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