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Millones de toneladas de residuos plásticos en diminutas piezas microscópicas viajan alrededor de los océanos del mundo. Una investigación ha modelado su movimiento con el objetivo de medir con más precisión su impacto en el medio ambiente.

Modelan el movimiento de los microplásticos en el medio ambiente
El gráfico muestra cómo las fibras microplásticas se mueven a través del ambiente. Los óvalos azules representan granos de grava y los objetos de colores brillantes representan fibras sintéticas. Imagen: WSU

Un investigador de la Universidad del Estado de Washington (WSU) ha modelado por primera vez cómo las fibras microplásticas se mueven a través del medio ambiente. El trabajo, publicado en la edición impresa de noviembre de la revista Advances in Water Resources, podría algún día ayudar a comprender mejor y reducir la contaminación de los plásticos, un problema creciente en todo el mundo.

Millones de toneladas de residuos plásticos en diminutas piezas microscópicas se están moviendo alrededor de los océanos del mundo y están encontrando su camino hacia el suelo, los sedimentos y el agua dulce. Los residuos plásticos provienen de muchas fuentes, incluidas las fibras sintéticas de la ropa, cosméticos, envases y procesos industriales. Estos partículas de plástico a menudo terminan en los océanos, dañando la vida marina que las confunde con alimento.

Diversas investigaciones han estudiado y medido los microplásticos en una variedad de entornos, pero Nick Engdahl, profesor asistente en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la WSU, es el primero en modelar cómo se mueven las fibras sintéticas.

“Quería saber si siguen moviéndose y propagándose o si simplemente se acumulan en un lugar”, dijo Engdahl, quien ha estudiado el movimiento de una variedad de contaminantes en el medio ambiente.

Para ello utilizó un novedoso enfoque basado en la física para simular el movimiento de las fibras microplásticas. Estas fibras sintéticas en la ropa se crean durante su proceso de fabricación, y “cada vez que caminas o te frotas contra algo, tu ropa está desprendiendo fibras“, explicaEngdahl.

Las microfibras, que se liberan principalmente cuando se lava la ropa, terminan en plantas depuradoras de aguas residuales, donde una proporción significativa pasa a través de los sistemas de filtración de agua. Incluso los microplásticos que se filtran terminan en los lodos de depuradora que posteriormente se pueden aplicar a los suelos agrícolas como fertilizante, o son eliminados en vertederos.

Engdahl descubrió que la longitud de las fibras y la velocidad del agua en la que flotan determinan si se asientan en el suelo o continúan moviéndose en el ambiente. También descubrió que el movimiento de fibras microplásticas más cortas era complejo y que se movían más rápido que otras sustancias disueltas en el agua.

Engdahl está trabajando para verificar y refinar su modelo con observaciones directas del movimiento de estos microplásticos en un laboratorio. También planea medir las fibras en una instalación de tratamiento de aguas residuales.

“Cuantos más datos pueda obtener del mundo real, más exactamente podré ver si estas cosas se mueven o se quedan quietas y se acumulan”, dijo. “Esto nos ayudará a medir con mayor precisión su impacto ambiental, que en este momento se desconoce en gran medida”.

 

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