La generación de residuos en 2025 alcanzó 1,46 millones de toneladas, la recogida selectiva en origen se situó en el 39,9%, y la tasa de reciclaje se situó en el 35,2%. No obstante, la implantación progresiva de sistemas avanzados de recogida está mejorando la cantidad y calidad de materiales reciclables.

Recogida de residuos en el Área Metropolitana de Barcelona

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) generó 1.465.045 toneladas de residuos municipales en 2025, un 1,6% más que el año anterior. La generación por habitante, sin embargo, apenas varió y se situó en 422,42 kilos, frente a los 422,39 kilos registrados en 2024. Según los datos presentados por el AMB, el incremento global responde principalmente al crecimiento de la población.

La evolución de la generación per cápita mantiene una tendencia descendente respecto a 2010, con una reducción acumulada del 11,7%. No obstante, el ritmo sigue siendo insuficiente para alcanzar el objetivo europeo de reducir un 15% la generación de residuos en 2030. El área metropolitana atribuye buena parte de la reducción registrada a la disminución de la fracción orgánica.

En cuanto a la recogida selectiva, durante 2025 se recogieron separadamente en origen 584.383 toneladas, el 39,9% del total. La cifra supone un avance respecto a las 559.791 toneladas de 2024, cuando representó el 38,8%. El AMB relaciona esta evolución con la implantación progresiva de sistemas de recogida más eficientes, como el puerta a puerta o los contenedores cerrados con identificación.

Pese a esta mejora, el porcentaje continúa lejos del 55% de reciclaje establecido como objetivo para 2025 por la normativa europea y por el Programa metropolitano de prevención y gestión de recursos y residuos municipales (PREMET25).

La materia orgánica concentra el principal margen de mejora

Los resultados presentan diferencias significativas según las fracciones. La materia orgánica alcanzó una generación de 106 kilos por habitante, pero solo el 35,5% se recogió selectivamente. El porcentaje supone una mejora del 2,4% respecto a 2024, aunque el AMB estima que esta fracción podría aportar más de 60 kilos adicionales por habitante a la recogida separada.

En los envases ligeros domésticos y otros plásticos se generaron 54 kilos por habitante, de los que el 36,7% fueron recogidos selectivamente, un 4,2% más que el año anterior. El vidrio mantiene los mejores resultados entre las principales fracciones, con una tasa de recogida selectiva del 64,6% sobre una generación de 31 kilos por habitante.

Por su parte, el papel y cartón alcanzó los 67 kilos por habitante, con una recogida selectiva del 43,9%, prácticamente estable respecto a 2024.

La fracción resto continúa concentrando una parte mayoritaria de los residuos. En 2025 se generaron 880.662 toneladas, equivalentes al 60% del total y a 254,2 kilos por habitante. Aunque mantiene la tendencia descendente de los últimos años, el AMB señala que una parte de los materiales potencialmente recuperables continúa llegando a esta fracción.

Las deixalleries metropolitanas registraron también una mayor actividad. Recibieron 1.301.415 visitas, un 1,5% más que en 2024, y gestionaron 35.196 toneladas de materiales, un 47,6% más. Las fracciones de textil y voluminosos aumentaron un 5,7%.

Solo ocho municipios alcanzan el 55%

El grado de cumplimiento de los objetivos europeos presenta diferencias importantes entre los municipios metropolitanos. De los 36 municipios, solo ocho alcanzaron en 2025 el objetivo del 55%: Begues, Castellbisbal, Corbera de Llobregat, El Papiol, Sant Just Desvern, Santa Coloma de Cervelló, Torrelles de Llobregat y Tiana. En Barcelona también superaron ese umbral los barrios de Sarrià y Sant Andreu de Palomar.

El AMB destaca que los municipios que han comenzado a implantar sistemas de recogida con identificación están registrando incrementos tanto en la cantidad como en la calidad de los materiales recogidos. Entre ellos se encuentran Barberà del Vallès, Cornellà de Llobregat, Montgat, El Prat de Llobregat y Sant Cugat del Vallès, que podrían superar los objetivos en los próximos meses.

En términos de destino final, el 35,2% de los residuos tratados fue enviado a empresas recicladoras, mientras que el 43,3% terminó en tratamientos finalistas, principalmente valorización energética o depósito controlado.

El tratamiento de residuos costó 217 millones de euros

El tratamiento del conjunto de los residuos metropolitanos supuso en 2025 un coste operativo de unos 217 millones de euros, equivalente a 62,5 euros por habitante. El AMB señala un incremento del 4,85% respecto al ejercicio anterior.

La mejora de los sistemas de recogida podría tener también un impacto económico. Según las estimaciones del área metropolitana, una mayor eficiencia en la separación permitiría reducir hasta 20 millones de euros anuales los costes de tratamiento, debido principalmente a la menor cantidad de fracción resto y a la reducción del impuesto asociado al depósito controlado y la incineración.

Las diferencias en los niveles de reciclaje tienen además un efecto sobre la tasa metropolitana de tratamiento de residuos (TMTR). Según el AMB, los municipios con mejores resultados pueden llegar a pagar hasta tres veces menos que aquellos con menores índices de separación. Actualmente, el coste de tratamiento se sitúa entre 60 y 140 euros por hogar y año, en función de la generación y del nivel de reciclaje.

Una nueva estrategia de infraestructuras con horizonte 2035

El AMB plantea acompañar la expansión de la recogida selectiva con una transformación de las instalaciones de tratamiento. La estrategia metropolitana prevé nuevas plantas especializadas y la adaptación de parte de las infraestructuras existentes a una composición de los residuos en la que debería aumentar el peso de las fracciones separadas.

Entre los objetivos para 2035 figuran reducir un 10% la generación total respecto a 2010, disminuir un 10% la generación de envases respecto a 2018 y alcanzar una tasa de reciclaje del 65%. También se plantea limitar los impropios de la fracción orgánica a menos del 15% y reducir a menos del 10% la cantidad de residuos enviada a depósito controlado.

La estrategia contempla además reforzar la recuperación de materiales, reconvertir los ecoparques para dar mayor protagonismo al tratamiento de residuos orgánicos y avanzar desde la producción de compost y biogás hacia fertilizantes y biometano. También está prevista una planta de postratamiento destinada a reducir el rechazo enviado a vertedero o a valorización energética.

El objetivo último es reducir progresivamente la dependencia de los tratamientos finalistas y aumentar la recuperación de materiales, en paralelo a la implantación de sistemas de recogida que permitan mejorar la cantidad y calidad de los residuos separados en origen.

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