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El presidente de Aeversu, Rafael Guinea, recuerda que aún enviamos el 55% de los residuos municipales a los vertederos y defiende la valorización energética como la mejor opción para la gestión de la fracción no reciclable.

Rafael Guinea, presidente de Aeversu

En el marco del Meeting Point organizado en Madrid el pasado 22 de junio por la Fundación para la Economía Circular, bajo el título “Gestión de recursos materiales, productos y residuos: Objetivos 2030”, el presidente de la Asociación Española de plantas de Valorización Energética de RSU (Aeversu), Rafael Guinea, participó en la sesión sobre valorización energética, compartiendo mesa con el director del Centro de Competencia Ambiental de Ferrovial Servicios, Vicente Galván; el consejero delegado de Lipor, Fernando Leitte; y la directora técnica de Urbaser, Pilar Tur.

La temática central no era otra que analizar la Comunicación de la Comisión Europea, de 26 de enero de 2017, sobre el papel de la transformación energética de los residuos en la economía circular, intentando discernir la forma de valorización energética que favorecería en la actualidad a España y Portugal y cuál sería la idónea para los territorios insulares.

En Suecia se están construyendo más plantas de valorización energética de las necesarias porque cada ayuntamiento quiere tener la suya

Antes de entrar en materia, Guinea lamentó que España, no sólo se esté quedando atrás en la gestión de residuos por inmovilismo, sino también que se esté quedando atrás en los debates europeos, señalando al respecto que dicha Comunicación, de por sí muy confusa, se encuentra muy orientada a los países del Norte de Europa, estando especialmente centrada en la energía. Y como ejemplo aludió al caso de Suecia, país en el que se están construyendo muchas más plantas de valorización energética de las necesarias, adoleciendo de sobrecapacidad porque cada ayuntamiento quiere tener la suya propia para producir energía con los residuos no reciclables y prescindir así de la compra de combustibles fósiles.

Con este diagnóstico de partida, el presidente de Aeversu se preguntó “en qué sentido puede verse reflejada España en esta Comunicación, sobre todo cuando el 55% de los residuos municipales se destina a vertedero, con la particularidad de que siempre se habla de los residuos municipales, obviando otros como los comerciales e industriales no peligrosos, y que teóricamente no existen a efectos contables para Eurostat, pero que están llenando los vertederos”.

VALORIZACIÓN ENERGÉTICA DE ALTO RENDIMIENTO

Bajo el supuesto de que “hay leyes de la Física que no conviene olvidar”, Guinea apostó por buscar la valorización energética de mayor rendimiento para aprovechar mejor los recursos. Y aunque aludió a la biometanización como la primera que permite reutilizar el material de una manera adecuada, reconoció que sólo resulta aplicable cuando se dispone de materia orgánica procedente de la recogida selectiva.

Asimismo, aseguró que, a pesar de que el proceso de recogida selectiva sea muy bueno y eficiente, “siempre va a haber una parte de rechazos que precisan de una gestión adecuada que solo puede ofrecer la valorización energética convencional”.

Profundizando en la situación de los territorios insulares, se mostró extremadamente sensible con la gestión de los residuos en los mismos. No en vano, vive en Palma de Mallorca y conoce perfectamente las circunstancias propias de una isla como ésta. “Estamos ante un territorio limitado, con recursos escasos, donde no hay alfombras que puedan tapar los residuos y donde la capacidad de disponer de energía y agua es escasa”, concluyendo que “la valorización energética constituye la mejor opción“, toda vez que posibilita la obtención de energía estable, evitando o, al menos disminuyendo, la utilización de otros combustibles como carbón o gasóleo.

Los países que han aumentado sus índices de reciclado, lo han hecho de forma paralela al aumento de la valorización energética

Y precisamente las limitaciones geográficas de una isla hacen desaconsejable el uso del vertedero, entre otras razones porque “ocupa suelo, un bien escaso, y lo destroza, al igual que destroza todo lo que hay a su alrededor, generando problemas en el subsuelo, y, en consecuencia en los acuíferos que abastecen a la población”.

Haciendo un paralelismo, se refirió también a la Tierra como una isla en medio del sistema solar con unas limitaciones similares.

RECICLAJE Y VALORIZACIÓN ENERGÉTICA

En cuanto al rol que debe desempeñar la valorización energética, Rafael Guinea manifestó que ésta y va de la mano del reciclaje, asegurando que todos los países que han aumentado sus índices de reciclado, lo han hecho de forma paralela al aumento de la valorización energética en detrimento del vertido. El cambio de enfoque, a su juicio, es claro y evidente: “concebir el residuo como recurso”.

La valorización energética de la fracción no reciclable debe estar siempre por delante del vertedero, según la jerarquía de residuos; una jerarquía que, a entender del presidente de Aeversu, las Administraciones de nuestro país no se creen, estando dispuestas a hablar primero de un vertedero que de una planta de valorización energética “porque resulta más cómodo y menos problemático socialmente”. “La valorización energética no es un bien absoluto, pero sí mucho mejor que el vertedero”, concluyó.

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