La futura instalación, integrada en el CTRUZ, utilizará procesos termoquímicos para convertir la fracción no reciclable de los residuos municipales en combustibles y materias primas químicas, con el objetivo de eliminar prácticamente el vertido.

Zaragoza licitará una nueva planta de reciclaje químico
Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza iniciará próximamente la licitación del proyecto Zaragoza Zero Residuos, una nueva planta de reciclaje químico que tratará alrededor de 150.000 toneladas anuales de residuos municipales no reciclables para transformarlas en metanol, hidrógeno y otros combustibles y materias primas de baja huella de carbono.

La instalación se ubicará junto al Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ) y supondrá una inversión cercana a los 200 millones de euros (IVA incluido), que será asumida por la empresa adjudicataria. El modelo económico prevé financiar la explotación mediante la comercialización de los productos obtenidos durante el proceso industrial.

El proyecto actuará sobre la fracción de rechazo que actualmente no puede reciclarse materialmente y cuyo destino final es el vertedero. Para ello, la planta empleará tecnologías de reciclaje químico o molecular basadas en procesos termoquímicos capaces de transformar el carbono contenido en los residuos en un gas de síntesis (syngas). Este compuesto servirá posteriormente como materia prima para la producción de metanol, hidrógeno y otros combustibles renovables o productos destinados a la industria química.

Según el Ayuntamiento, la nueva instalación permitirá evitar el depósito en vertedero de unas 150.000 toneladas de residuos al año y reducir los costes asociados al canon de vertido, con un ahorro estimado de al menos 4,5 millones de euros anuales.

El procedimiento de licitación contempla la concesión de un derecho de superficie sobre terrenos municipales anexos al CTRUZ para el diseño, construcción y explotación de la planta. El pliego técnico establece requisitos dirigidos a garantizar la madurez de la tecnología propuesta, exigiendo soluciones con un elevado grado de desarrollo industrial, experiencias de funcionamiento en condiciones reales y altas tasas de aprovechamiento del carbono contenido en los residuos.

Además de los criterios tecnológicos, el proyecto incorpora objetivos de rendimiento ambiental. Las propuestas deberán acreditar un funcionamiento alineado con el principio de cero emisiones netas y demostrar una reducción mínima del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto al escenario actual de eliminación en vertedero. Asimismo, los combustibles obtenidos deberán presentar una huella de carbono inferior a la de sus equivalentes fósiles, de acuerdo con los criterios establecidos en la normativa europea sobre combustibles renovables.

La nueva planta complementará las instalaciones ya existentes en el CTRUZ, donde en los últimos años se han incorporado nuevas infraestructuras para el tratamiento de la fracción orgánica y de los residuos de envases. Según los datos municipales, el complejo recupera actualmente más de la mitad de los residuos generados en la ciudad.

Según ha expresado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, «nuestro objetivo no es únicamente reciclar más, sino aprovechar absolutamente todos los recursos contenidos en los residuos, minimizando las emisiones, eliminando prácticamente el vertido y contribuyendo a la descarbonización de la industria mediante la producción de nuevas materias primas sostenibles».

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