La progresiva desaparición de grandes televisores de tubo de rayos catódicos y la multifuncionalidad de los nuevos dispositivos ha hecho que, contrariamente a lo que se pensaba, cada vez se generen menos residuos y más ligeros, lo que podría tener implicaciones en lo relativo a su reciclaje.

Residuos electrónicos
Los televisores de tubos de rayos catódicos van desapareciendo de la corriente de residuos electrónicos (c) RESIDUOS PROFESIONAL

Un nuevo estudio del Centro de Ecología Industrial de la Escuela de Medio Ambiente de la Universidad de Yale (EE.UU.) ha descubierto que el volumen total de residuos electrónicos generados por los estadounidenses ha disminuido casi un 10% desde 2015. Los autores del estudio creen que este sorprendente hallazgo tiene implicaciones tanto en nuestra concepción sobre el futuro de los residuos electrónicos como en las leyes y reglamentos relativos a su reciclaje.

El factor que más contribuye a esta disminución es la desaparición de los grandes y voluminosos televisores de tubo de rayos catódicos (CRT) y monitores de ordenador de los hogares estadounidenses, según explica Callie Babbitt, profesora del Instituto Golisano de Sostenibilidad del Instituto Tecnológico de Rochester y una de las autoras del estudio, publicado recientemente en el Journal of Industrial Ecology. Desde aproximadamente el año 2011, las pantallas CRT han ido reduciendo su presencia del flujo de residuos, disminuyendo el peso total de los residuos electrónicos.

Regulación sobre reciclaje

Para Babbitt, esta disminución de las pantallas más voluminosas significa que las regulaciones sobre los residuos electrónicos quizás deberían replantearse. «Si se observan las leyes estatales que existen en muchos lugares para el reciclado de los residuos electrónicos, muchos de ellos establecen sus objetivos en función del peso del producto«, dice. A medida que la masa general de los residuos electrónicos disminuye, el cumplimiento de esos objetivos se hace más difícil.

Además, Babbitt afirma que el objetivo principal de estas regulaciones ha sido mantener los aparatos electrónicos con altos niveles de plomo y mercurio fuera de los vertederos, donde pueden filtrarse al medio ambiente circundante. Pero hoy en día, la preocupación se centra en cómo recuperar elementos valiosos como el cobalto (utilizado en las baterías de iones de litio) o el indio (que se encuentran en las pantallas planas). Estos elementos no son tan tóxicos para el medio ambiente, pero son relativamente escasos en la corteza terrestre, por lo que no recuperarlos para su reutilización en nuevos aparatos electrónicos es un desperdicio. «El sistema de reciclaje de residuos electrónicos tiene un aspecto un tanto anticuado», dice Babbitt, que ha analizado también el ritmo de la naturaleza cambiante de la electrónica.

Shahana Althaf, autora principal del estudio y asociada postdoctoral del Centro de Ecología Industrial de Yale, señala que un cambio en el reciclado de residuos electrónicos para capturar más de estos elementos críticos también podría ayudar a los Estados Unidos a asegurar su suministro de los materiales necesarios para la fabricación de dispositivos electrónicos. Las incertidumbres geopolíticas pueden plantear amenazas a lo que Althaf denomina «seguridad mineral». En lugar de extraer el mineral de la corteza terrestre, recuperar estos elementos de los residuos electrónicos podría ser crucial para alcanzar esta seguridad de los minerales, y al mismo tiempo reduciría la destrucción ambiental que la minería tradicional conlleva a menudo.

Dispositivos con más funciones

Otro hallazgo del estudio es que, además del peso, el número de dispositivos electrónicos que entran en la corriente de residuos también se está nivelando o disminuyendo ligeramente. Esto se debe a algo que Babbitt denomina «convergencia»: las consolas de videojuegos, por ejemplo, pueden actuar como reproductores de DVD; los teléfonos inteligentes también son cámaras y grabadoras de vídeo. En el pasado, se necesitaban dispositivos separados para cada una de esas aplicaciones.

Para acumular los datos necesarios para su estudio, los autores utilizaron el análisis del flujo de materiales, una técnica para cuantificar los recursos que entran o salen de un sistema. Se centraron en veinte categorías de dispositivos digitales -incluidos ordenadores, teléfonos inteligentes, cámaras digitales y equipos audiovisuales- y desmontaron docenas de productos en un laboratorio para determinar el contenido relativo de varios elementos importantes, además de basarse en datos publicados en estudios previos.

«Este es un hallazgo muy importante que va en contra de la idea ampliamente difundida de que los residuos electrónicos son la ‘corriente de residuos de más rápido crecimiento’«, dice Reid Lifset, editor jefe del Journal of Industrial Ecology, con sede en Yale. «Cambia nuestra comprensión del problema de los residuos electrónicos», concluye.

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