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Según el informa anual de la Global E-waste Statistics Partnership, el año pasado solo se recicló el 17,4% de la basura electrónica producida en el planeta, con lo que ello supone de pérdida de materiales valiosos como oro, cobre o hierro, y de riesgo medioambiental por las sustancias peligrosas que muchos de estos aparatos contienen.

Residuos electrónicos
Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La generación mundial de residuos electrónicos alcanzó el año pasado la cifra récord de 53,6 millones de toneladas (Mt), según The Global E-Waste Monitor 2020, un informe elaborado por la Global E-waste Statistics Partnership (GESP), que proporciona una visión integral para abordar el desafío global de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Este dato refleja que la producción de basura electrónica ha crecido un 21% en solo cinco años.

El nuevo informe también prevé que los residuos electrónicos alcanzarán los 74 millones de toneladas para 2030 -casi el doble de la cifra de 2014-, impulsados ​​por unas mayores tasas de consumo de dispositivos eléctricos y electrónicos, junto con unos ciclos de vida más cortos de los aparatos y unas opciones de reparación limitadas.

Según el informe, Asia generó el mayor volumen de chatarra electrónica en 2019 (24,9 Mt), seguido de América (13,1 Mt) y Europa (12 Mt), mientras que África y Oceanía generaron 2,9 Mt y 0,7 Mt respectivamente.

Otro dato negativo: en 2019, solo se documentó oficialmente que se había recogido y reciclado el 17,4% de los desechos electrónicos. Esto significa que el hierro, el cobre, el oro y otros materiales valiosos recuperables, valorados de manera conservadora en 57.000 millones de dólares (algo más de 50 millones de euros, suma superior al producto interior bruto de la mayoría de los países) fueron en su gran mayoría vertidos o quemados en lugar de ser recogidos para su tratamiento y reutilización.

El número de países que han adoptado una política, legislación o reglamentación nacional sobre RAEE ha aumentado de 61 a 78 entre 2014 y 2019. Sin embargo, el informe afirma que en muchas regiones los avances en materia de reglamentación son lentos, la aplicación de la ley es escasa y la recogida y la gestión adecuada de los residuos electrónicos es deficiente.

Los residuos electrónicos constituyen un peligro para la salud y el medio ambiente si no se manejan adecuadamente, ya que contienen aditivos tóxicos o sustancias peligrosas como el mercurio. El informe destaca que es probable que los flujos de residuos electrónicos no documentados contengan hasta 50 toneladas de mercurio, lo que supone un daño para la salud y el medio ambiente si se libera.

El informe también pide a los responsables de la toma de decisiones que adopten un marco metodológico reconocido internacionalmente para medir y supervisar los residuos electrónicos, lo que ayudará a evaluar los avances a lo largo del tiempo, y a establecer y evaluar objetivos.

The Global E-Waste Monitor es un esfuerzo de colaboración entre el Programa de Ciclos Sostenibles (SCYCLE), actualmente copatrocinado por la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA).

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