Ante la crisis de suministros provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz, la Organización Colegial Veterinaria recuerda que la recuperación de nutrientes podría aportar hasta 400.000 toneladas anuales de nitrógeno en España y reforzar la economía circular.

La actual crisis de fertilizantes nitrogenados, agravada por el bloqueo del estrecho de Ormuz, ha reabierto el debate sobre la dependencia de insumos externos en la agricultura europea. En este contexto, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) plantea impulsar la recuperación de nutrientes a partir de residuos ganaderos como alternativa estratégica dentro de la economía circular.
La organización propone aprovechar subproductos orgánicos como purines, lodos y residuos animales mediante tecnologías de recuperación de nitrógeno —como las denominadas RENURE— para producir fertilizantes circulares y biogás. Este enfoque permitiría transformar un problema ambiental en un recurso, al tiempo que reduciría la dependencia de fertilizantes sintéticos.
Según las estimaciones del sector, España podría recuperar entre 200.000 y 400.000 toneladas anuales de nitrógeno mediante estas soluciones, lo que supondría un avance significativo en autonomía productiva en uno de los principales países ganaderos de la Unión Europea.
La OCV advierte de que el bloqueo de Ormuz, por donde transita una parte relevante del comercio mundial de fertilizantes, pone de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas agroalimentarios globales. Esta situación podría tener consecuencias directas en la producción agrícola y en la seguridad alimentaria, especialmente en regiones más dependientes de las importaciones.
Frente a este escenario, el sector veterinario defiende un modelo basado en la bioeconomía circular, en el que los residuos ganaderos se reintegren en el ciclo productivo como fertilizantes orgánicos. Además de reducir la presión sobre los recursos externos, esta estrategia contribuiría a mejorar la sostenibilidad del sistema y a reforzar su resiliencia.
Según explica Gaspar Ros Berruezo, catedrático de Tecnología de los Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, a finales de 2025, la Federación de Veterinarios Europeos ya advirtió que “es fundamental reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos derivados de combustibles fósiles, priorizando en su lugar el uso de nitrógeno biológico fijado en los residuos, principalmente estiércol y subproductos animales”.
Recuperar suelos degradados
Otro de los ejes clave es la recuperación de la materia orgánica en los suelos. Actualmente, cerca del 60% de los suelos de la Unión Europea presenta signos de degradación, lo que compromete su capacidad productiva y de captura de carbono. La aplicación de estiércol y otros residuos orgánicos se perfila como una de las soluciones más eficaces para revertir esta tendencia.
El planteamiento también subraya el papel de la ganadería extensiva, no solo como fuente de proteína, sino como elemento esencial en la fertilización orgánica de los cultivos. En este modelo, los profesionales veterinarios desempeñan un papel relevante en la gestión de riesgos, la bioseguridad y el control sanitario a lo largo de toda la cadena alimentaria.
En paralelo, el sector aboga por avanzar hacia sistemas alimentarios más descentralizados y menos dependientes de recursos fósiles, integrando soluciones como la producción de hidrógeno verde y la valorización energética de residuos.
La OCV considera que la coyuntura actual evidencia la necesidad de acelerar la transición hacia modelos más sostenibles y circulares, en los que la gestión de residuos ganaderos se convierta en un pilar para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del sistema agroalimentario.







