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Esta solución pretende ser una alternativa a la quema de estos residuos a cielo abierto, una práctica habitual en Colombia que genera grandes cantidades de emisiones de dióxido de carbono.

aprovechamiento de los residuos del cultivo de arroz
Apariencia del tamo después de 20 días de inoculación (izquierda) y sin inoculación (derecha). Foto: Biocultivos, S.A. vía UN

Investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (IBUN) en Bogotá han desarrollado una alternativa para el aprovechamiento del tamo –un residuo del cultivo de arroz que contiene lignina y celulosa– mediante su incorporación al suelo, incrementando así el contenido de materia orgánica y, a medio plazo, disminuyendo los requerimientos de fertilización química.

Para que esta solución sea eficiente, los residuos deben estar al menos parcialmente degradados antes de su incorporación al suelo. Por eso, los investigadores han desarrollado productos en presentación sólida y líquida para acelerar el proceso de degradación del material orgánico verde.

“Los residuos pueden durar hasta 90 días en desaparecer si no se tratan. Por eso aceleramos el proceso para lograr la degradación en 15 o 20 días, que es lo máximo que los cultivadores pueden esperar”, sostiene la profesora Nubia Moreno, investigadora de la Facultad de Ingeniería e integrante del IBUN.

La docente, junto con la candidata a doctora en Biotecnología Ivonne Gutierrez Rojas y un grupo conformado por diez profesionales más, se encargaron de buscar y seleccionar los microorganismos aptos para la degradación.

En este caso, son dos hongos, uno del género Penicillium, encargado de degradar la celulosa, y el otro denominado Pleurotus ostreatus, para la lignina, molécula que se encuentra en las paredes celulares de las plantas.

Los organismos son aislados y luego evaluados en pruebas de laboratorio. Los seleccionados pasan a una fase de propagación a través de un proceso de escalamiento y son llevados a ensayos en invernadero y en campo.

Con estos estudios se desarrollaron dos formulaciones: una como polvo y la otra directamente en líquido, las cuales ya fueron probadas en cultivos de arroz en el norte del Tolima (Colombia). “El primero se disuelve en agua y se aplica por aspersión como un químico. Al de estado líquido se le adicionan aditivos que mejoran su estabilidad, como sacarosa o espesantes, para conservar el microorganismo y luego dispersarlo”, comenta la profesora Moreno.

Durante el trabajo de campo se demostró que en 15 días se completaba la degradación de los residuos, cuyos nutrientes pueden ser aprovechados en el suelo y para el siguiente cultivo.

La aplicación de los productos forma parte de una fase semicomercial en la que se ha hecho su evaluación en alrededor de mil hectáreas de arroz.

“Hemos encontrado que en la formulación sólida la viabilidad de los microorganismos es más larga que en líquido, ya que duran cuatro meses, y en la segunda formulación solo uno, por eso se está estudiando también el proceso de obtención del microorganismo para que tenga una estructura más duradera”, indica Ivonne Gutierrez”.

El objetivo es que los productos en el mercado puedan durar hasta seis meses como mínimo.

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