Un estudio de la Universidad de Plymouth estima que la degradación de los plásticos presentes en infraestructuras desmanteladas podría liberar entre 4,5 y 500 toneladas de microplásticos al año en el mar del Norte.

Los conductos y tuberías marinas genran también microplásticos
Sección transversal de una tubería de flujo flexible recuperada del norte del Mar del Norte durante una campaña de desmantelamiento en la primavera de 2024. La imagen muestra el revestimiento exterior de polietileno de alta densidad (amarillo) y las capas internas de plásticos y metales. Imagen Freija Mendrik / Universidad de Plymouth

Los plásticos empleados en tuberías y conexiones submarinas de la industria del petróleo y el gas podrían constituir una fuente hasta ahora poco estudiada de contaminación por microplásticos en el medio marino. Así lo apunta una investigación de la Universidad de Plymouth, que estima que la degradación de estas infraestructuras podría liberar anualmente entre 4,5 y 500 toneladas de microplásticos en aguas del Reino Unido, dependiendo de las condiciones ambientales.

El estudio, realizado con participación de la Universidad de Carolina del Norte y financiado por el programa INSITE North Sea, analiza por primera vez la posible contribución de los plásticos utilizados en tuberías submarinas y otros conductos, incluidos cables y mangueras, al flujo de microplásticos en el medio marino.

Los investigadores estiman que en la plataforma continental del Reino Unido se han utilizado aproximadamente 220.000 toneladas de plástico en revestimientos de tuberías y conductos asociados a infraestructuras submarinas de petróleo y gas. De esta cantidad, calculan que unas 120.000 toneladas podrían permanecer en el medio marino después del desmantelamiento de las instalaciones.

Estos materiales quedarían expuestos a procesos de degradación física y química durante largos periodos. Entre los factores analizados destaca la abrasión provocada por la arena sobre el fondo marino, que puede contribuir a la fragmentación progresiva de los revestimientos plásticos.

Hasta 500 toneladas de microplásticos al año

A partir de diferentes modelos, el estudio estima que la degradación de estos plásticos podría generar entre 4,5 y 500 toneladas de microplásticos anuales en el mar del Norte británico.

El intervalo es amplio debido a la influencia de las condiciones ambientales y a las incertidumbres asociadas a la degradación de los materiales. No obstante, los autores señalan que incluso los valores menos elevados representan una contribución relevante en comparación con otras fuentes conocidas.

Como referencia, se estima que los ríos del Reino Unido aportan entre 4 y 16,5 toneladas de plástico al mar del Norte cada año. El extremo superior calculado para las infraestructuras submarinas sería, además, más de siete veces superior a las emisiones anuales de microesferas procedentes de productos cosméticos al mar del Norte antes de su prohibición en el Reino Unido.

Los investigadores también utilizaron un análisis basado en la concentración prevista sin efecto (PNEC) para evaluar el posible impacto ecológico. Los resultados apuntan a que, con el tiempo, la acumulación de microplásticos procedentes de estos materiales podría afectar a organismos marinos en áreas extensas, sumándose a la contaminación generada por otras fuentes.

El desmantelamiento, una fase a considerar

Una de las principales conclusiones del estudio es la necesidad de incorporar la posible liberación de microplásticos procedentes de infraestructuras existentes en las decisiones relativas a su desmantelamiento.

Los investigadores recomiendan que los efectos ambientales asociados a los plásticos que permanecen en las infraestructuras se integren formalmente tanto en la planificación del desmantelamiento como en los procesos de autorización de nuevas instalaciones energéticas y otras infraestructuras marinas.

El análisis pone especial atención en la alternativa de dejar las infraestructuras fuera de servicio en el propio emplazamiento, ya que los materiales plásticos abandonados podrían continuar degradándose y liberando partículas durante largos periodos.

«Más de 120.000 toneladas de plástico podrían permanecer en el medio marino después del desmantelamiento», señala Freija Mendrik, investigadora principal del estudio. A su juicio, los resultados aportan nuevos elementos para evaluar los riesgos ambientales asociados a estos materiales y tienen implicaciones para la gestión de infraestructuras marinas más allá del sector del petróleo y el gas.

Una carga adicional de contaminación persistente

El estudio, publicado en la revista Journal of Hazardous Materials, se suma a investigaciones anteriores de la Universidad de Plymouth sobre diferentes fuentes de microplásticos, entre ellas las microesferas utilizadas en cosméticos, las partículas procedentes del desgaste de neumáticos y las fibras liberadas durante el lavado de prendas textiles.

Richard Thompson, director de la International Marine Litter Research Unit de la universidad, señala que la contaminación por microplásticos tiene múltiples orígenes y considera relevante la contribución potencial de los plásticos procedentes de infraestructuras submarinas.

El investigador subraya además que los plásticos utilizados en estas instalaciones cumplen funciones importantes durante su vida útil, pero su impacto potencial puede prolongarse después del abandono de las infraestructuras debido a la elevada persistencia de estos materiales.

Los autores plantean, por tanto, que la evaluación de los plásticos presentes en las infraestructuras debe comenzar antes de su instalación y mantenerse durante todo su ciclo de vida, incluida la fase de desmantelamiento.

El estudio señala que estos resultados pueden ser relevantes para la toma de decisiones sobre infraestructuras marinas a escala internacional y para otros sectores que emplean grandes cantidades de materiales plásticos en instalaciones sometidas posteriormente a procesos de abandono o desmantelamiento.

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