El reacondicionamiento de equipos y dispositivos se convierte en una de las principales alternativas para alargar la vida útil de los aparatos electrónicos.

Residuos electrónicos
Foto: Maruf Rahman en Pixabay

El modelo construido sobre el concepto de usar y tirar genera cada año una ingente cantidad de residuos cada vez más difícil de gestionar. Según The Global E-Waste Monitor 2020, la generación mundial de residuos electrónicos alcanzó el año pasado la cifra récord de 53,6 millones de toneladas (Mt). Entre estos residuos podemos encontrar metales peligrosos y contaminantes para el medio ambiente, como por ejemplo el plomo, el cadmio o el mercurio.

Además, las previsiones para los próximos años no son alentadoras, ya que el volumen de basura electrónica podría alcanzar los 74,7 Mt de aquí a 2030, según indica el Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos. Otro informe de la Universidad de las Naciones Unidas y ONU Medio Ambiente prevé que para 2050 se podrían superar los 100 millones de toneladas de estos desechos en todo el mundo. En el caso de España, se trata del flujo de residuos que más crece, a un ritmo del 20% anual

El exponencial aumento de las tasas de consumo de aparatos eléctricos y la obsolescencia programada son algunos de los factores que han propiciado este incremento de la basura electrónica. La vida útil de los productos se ha acortado sustancialmente, a través de prácticas que reducen intencionadamente el tiempo de funcionamiento del producto y obligan a los usuarios a consumir más.

Sin embargo, en los últimos años el reacondicionamiento de equipos ha aumentado su popularidad y se ha convertido en una alternativa para alargar la vida de los aparatos digitales, reducir la basura electrónica y, sobre todo, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este sentido, cada vez son más las empresas y los particulares que apuestan por adquirir equipos reacondicionados. De hecho, según una reciente encuesta del Eurobarómetro, el 77% de los ciudadanos de la UE preferiría arreglar sus dispositivos en vez de sustituirlos, y el 79% considera que debería exigirse legalmente a los fabricantes que faciliten esta reparación de los aparatos o la sustitución de sus componentes.

“Las empresas son cada vez más conscientes de las grandes ventajas que ofrecen los equipos reacondicionados, tanto económicas como medioambientales”, explica David Llusar, cofundador y director técnico de MercadoIT. Esta compañía valenciana reacondiciona materiales y aparatos electrónicos para conseguir una segunda vida a equipos que habían quedado caducos para las empresas que los adquirieron porque han cambiado sus necesidades o por la obsolescencia programada del fabricante, pero que pueden ser totalmente validos para otros usuarios o compañías. Solo en estos dos últimos años la firma tecnológica ha conseguido reducir hasta 150 toneladas de basura proveniente de equipos electrónicos.

“Las multinacionales están empezando a priorizar la calidad y la funcionalidad de estos productos, así como su menor coste y su contribución medioambiental. La filosofía del reacondicionado, ya consolidada en países como Reino Unido o Francia, se está abriendo paso también en nuestro país”, confirma Jaume López, cofundador y director de desarrollo de negocio de MercadoIT.

En definitiva, una opción que cada vez gana más adeptos, que encuentran en el reacondicionamiento un ahorro de costes y una forma de contribuir a la mejora del medioambiente reduciendo la producción de residuos electrónicos.

 

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