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Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas y ONU Medio Ambiente evalúa los posibles escenarios en materia de residuos como consecuencia del aumento del consumo mundial de productos electrónicos. En el peor -pero probable- de los casos previstos, la producción de RAEE se duplicará de aquí a 2050.

Residuos electrónicos
Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) son el flujo de desechos sólidos de más rápido crecimiento en el mundo. Desde 2000, las cantidades de residuos electrónicos generadas han crecido de 20 millones a 50 millones de toneladas por año. Un nuevo informe de la iniciativa impulsada por la Universidad de las Naciones Unidas Solving the E-waste Problem (StEP), destaca los escenarios futuros de los RAEE. Según el más pesimista de ellos, la cantidad de residuos electrónicos producidos en todo el mundo aumentará más del doble para 2050, hasta alcanzar aproximadamente 111 millones de toneladas anuales.

Pero las cantidades por sí solas no cuentan toda la historia. Se trata de cómo las industrias, los responsables políticos y los consumidores reaccionan ante esta situación. Si bien existe la oportunidad de crear sistemas de producción y consumo sostenibles para la electrónica, esto no se puede lograr si continuamos con el actual modelo. Para satisfacer la creciente demanda, al tiempo que la evolución tecnológica genera nuevos escenarios, se necesita un cambio drástico en el sector de la electrónica.

 Hacen falta modelos comerciales innovadores que prioricen la extensión de la vida útil y la reutilización de los productos electrónicos

Las nuevas tecnologías están avanzando en el desarrollo de materiales y aleaciones que han mejorado la eficiencia energética y la portabilidad de los dispositivos electrónicos. Sin embargo, el reciclaje de estos materiales no ha sido fácil. En muchos casos, a pesar de la tecnología disponible, no existe un incentivo económico para reciclar materiales a partir de residuos electrónicos. Y aunque se han implementado políticas y regulaciones para cubrir la gestión de RAEE, la situación no ha mejorado como se esperaba. Además, las tasas de recogida de residuos electrónicos aún están rezagadas en alrededor del 20% de media a nivel mundial, a pesar de los intentos por aumentarlas sustancialmente. Por lo tanto, la mayoría de la chatarra electrónica no se trata adecuadamente.

Tres escenarios posibles

Las empresas del sector de la electrónica deben intensificar y hacerse cargo de la responsabilidad de construir una economía más circular en esta industria. Según el informe, dependiendo de su respuesta, el futuro de los residuos electrónicos se puede imaginar en tres escenarios:

  • El escenario de «crecimiento lineal» como hasta ahora, con un aumento constante de la innovación, la producción y el consumo de productos electrónicos, puede traer productos más asequibles a corto plazo, pero no estará exento de costos a largo plazo, incluidas huellas ambientales, toxicidad y montañas de productos electrónicos desechados, de corta duración e incluso de un solo uso. El avance solo del lado de la producción, sin mejoras significativas en las tecnologías de recogida y reciclaje, no cerrará los ciclos de producción y consumo.
  • En un escenario de «enfoque reactivo», en el que la industria se verá obligada a cumplir con obligaciones regulatorias más estrictas, la situación de los residuos electrónicos podría mejorar localmente, pero su impacto se externalizará a países con regulaciones ambientales más débiles. Habrá una mayor posibilidad de actividades informales en torno a la gestión de estos RAEE y los costos de cumplimiento probablemente se transferirán a los consumidores.
  • La mejor alternativa sería un «camino proactivo» liderado por los actores de la industria hacia una producción y consumo más sostenibles. Los fabricantes pueden tomar la iniciativa con modelos comerciales innovadores que prioricen la extensión de la vida útil y la reutilización de productos electrónicos. Este cambio a prácticas comerciales más circulares reducirá los impactos negativos de los residuos electrónicos, a pesar del inevitable crecimiento en el uso de la electrónica, y también ayudará a prevenir la generación de RAEE.

No es fácil predecir la evolución tecnológica porque incluso los grandes fabricantes tienen grados de incertidumbre sobre el progreso y los procesos en 10, 20 o 30 años. Pero el uso de la electrónica, y por lo tanto la generación de residuos electrónicos, seguramente crecerá en las próximas décadas. Esto es especialmente cierto para las economías en crecimiento donde aún no se ha desplegado en todo su potencial la gran cantidad de productos electrónicos que llegan con la prosperidad económica. Esto significa que habrá más desafíos, así como oportunidades, para todos los actores en el ámbito global de los residuos electrónicos: productores, usuarios, recolectores de RAEE, recicladores y responsables de políticas.

Independientemente de en qué dirección evolucione el futuro, garantizar un sistema de producción y consumo sostenible para los productos electrónicos requerirá esfuerzos significativos de todas las partes interesadas.

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