La empresa británica Reclinker ha captado cerca de 12 millones de euros para escalar un proceso que recicla la pasta de cemento de los residuos de construcción y demolición y reduce las emisiones en torno a un 50%.

Cemento de bajas emisiones a partir de residuos de demolición
Foto de David Antonio Cruz Naira en Pexels

La empresa británica Reclinker ha cerrado una ronda de financiación de 10 millones de libras (unos 11,8 millones de euros) para llevar a escala comercial una tecnología que permite transformar residuos procedentes de la demolición de edificios en nuevo cemento de bajas emisiones. El proceso, desarrollado inicialmente en la Universidad de Cambridge, aprovecha los hornos de arco eléctrico utilizados para reciclar acero y evita algunas de las etapas más intensivas en carbono de la fabricación convencional de cemento.

La tecnología ha sido sometida a diferentes pruebas en las instalaciones de 7 Steel UK en Cardiff, donde la empresa asegura haber producido ya miles de toneladas de material. Reclinker también ha cerrado sus primeras ventas comerciales y utilizará la nueva financiación para ampliar la producción en Cardiff y crear empleo especializado en tecnologías industriales de bajas emisiones.

El proceso parte de la recuperación de la pasta de cemento contenida en los residuos de construcción y demolición. En lugar de utilizar un horno convencional para fabricar clínker, el material recuperado se introduce en hornos de arco eléctrico que ya se emplean en la producción de acero reciclado.

Según la empresa, este sistema permite producir simultáneamente nuevo material cementante y acero reciclado, aprovechando una infraestructura industrial ya existente.

Sin caliza virgen ni combustibles fósiles

Uno de los principales elementos diferenciadores del proceso es que no requiere un horno de clínker convencional, ni la extracción de caliza virgen, ni el uso de calor generado mediante combustibles fósiles.

La fabricación de clínker constituye una de las principales fuentes de emisiones asociadas al cemento. El proceso convencional implica tanto las emisiones derivadas de la transformación química de la caliza como el consumo energético de los hornos a altas temperaturas.

Reclinker sostiene que el material obtenido mediante su tecnología puede proporcionar inicialmente una reducción de emisiones del 50% respecto al cemento convencional, con posibilidades de incrementar esta reducción a medida que aumente la escala de producción. La compañía también apunta a la posibilidad de alcanzar costes comparables a los del cemento convencional.

El desarrollo fue descrito previamente en la revista científica Nature y se basa en investigaciones realizadas en la Universidad de Cambridge.

Una alternativa ante la reducción de la escoria siderúrgica

La tecnología llega además en un momento en el que la industria cementera está afrontando una menor disponibilidad de algunos materiales utilizados para reducir la huella de carbono del cemento.

Entre ellos se encuentra la escoria de alto horno, empleada tradicionalmente en determinadas mezclas de cemento para reducir el contenido de clínker. La progresiva sustitución de los altos hornos por tecnologías siderúrgicas basadas en hornos eléctricos está reduciendo la disponibilidad futura de este subproducto.

En este contexto, el aprovechamiento de residuos de construcción y demolición podría proporcionar una fuente alternativa de materiales para producir cementos con menor intensidad de carbono.

“Reclinker ha demostrado cómo las infraestructuras existentes para el reciclaje de acero pueden ayudar a abrir una vía hacia una producción de cemento con menores emisiones”, ha señalado Gabriella Nizam, responsable de Sostenibilidad y Asuntos Públicos de 7 Steel UK.

De Cardiff a otros mercados

La nueva inversión permitirá ampliar la producción en Cardiff y, posteriormente, estudiar la implantación del proceso en otras instalaciones equipadas con hornos de arco eléctrico en Europa y Estados Unidos.

La compañía ha participado además en el programa Innovate UK Advance Market Commitment, en el que grandes consumidores de hormigón han manifestado su intención de incorporar cantidades significativas de materiales bajos en carbono durante los próximos cinco años.

Para Stephen Price, socio de inversión de Clean Growth Fund, el proyecto constituye un ejemplo de simbiosis industrial. “Al integrar la producción de cemento en el reciclaje de acero, la empresa ofrece una vía escalable y económicamente atractiva para reducir la intensidad de carbono de uno de los materiales más utilizados del mundo”, ha señalado.

La iniciativa plantea así una doble vía de aprovechamiento de recursos: por un lado, reintroducir residuos minerales procedentes de la demolición en nuevos ciclos productivos y, por otro, utilizar instalaciones industriales existentes para reducir la necesidad de nuevas infraestructuras y procesos térmicos intensivos en carbono.

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