La organización advierte de la creciente presencia en los neumáticos de materiales que dificultan su valorización, y reclama criterios de reciclabilidad, objetivos específicos de contenido reciclado y un Pasaporte Digital de Producto más transparente dentro del reglamento europeo de ecodiseño.

Neumáticos fuera de uso

La organización europea de industrias del reciclaje, Recycling Europe, ha presentado una serie de recomendaciones para mejorar la circularidad de los neumáticos en el marco del futuro desarrollo del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) de la Unión Europea. El documento plantea medidas orientadas a facilitar el reciclaje de los neumáticos fuera de uso (NFU), aumentar la demanda de materiales reciclados y mejorar el intercambio de información a lo largo de toda la cadena de valor.

Según expone la entidad, el diseño de los neumáticos es un factor determinante para garantizar la recuperación de materiales al final de su vida útil. Aunque estos productos desempeñan una función esencial en la seguridad vial y el transporte de mercancías —el 75% del transporte terrestre europeo se realiza por carretera—, solo alrededor del 50% de los neumáticos fuera de uso generados en la UE se destinan actualmente al reciclaje.

Entre las principales propuestas, Recycling Europe defiende que los neumáticos se diseñen teniendo en cuenta su reciclabilidad desde la fase inicial de fabricación. En este sentido, el documento identifica varios materiales y componentes que dificultan los procesos de reciclaje mecánico y valorización.

Uno de los principales retos señalados son los neumáticos autosellantes y las espumas de reducción de ruido. Estos materiales, cada vez más presentes en el mercado, pueden interferir en los procesos de trituración y granulación debido a sus compuestos adhesivos, lo que incrementa los riesgos operativos y de incendio en las plantas de reciclaje. La organización advierte de que el aumento de este tipo de neumáticos podría traducirse en una mayor derivación de NFU hacia la incineración.

El documento también apunta al uso de fibras de aramida en neumáticos de altas prestaciones. Aunque estos materiales mejoran la durabilidad del producto, dificultan su trituración y reducen la eficiencia de los procesos de reciclaje. Asimismo, la entidad menciona el impacto de determinados contenidos de sílice sobre la calidad del negro de carbono recuperado mediante pirólisis.

En paralelo, Recycling Europe reclama que los futuros objetivos europeos de contenido reciclado reflejen la realidad del sector del neumático. La organización considera que el acero —que ya cuenta con mercados de reciclaje consolidados— debe diferenciarse de la fracción de caucho a la hora de fijar objetivos obligatorios. De lo contrario, los fabricantes podrían cumplir las exigencias regulatorias utilizando únicamente acero reciclado, sin generar demanda para el caucho procedente de NFU.

La asociación también pide que los materiales reciclados se distingan de los materiales de origen biológico en los futuros objetivos regulatorios. A su juicio, aunque las materias primas biobasadas pueden reducir la huella ambiental, no contribuyen necesariamente al desarrollo de una economía circular.

Otro de los ejes del posicionamiento se centra en la futura implantación del Pasaporte Digital de Producto (DPP), previsto por el reglamento europeo ESPR. Recycling Europe considera que esta herramienta debe garantizar información precisa, completa y actualizada sobre la composición de los neumáticos y las sustancias potencialmente problemáticas presentes en ellos.

La organización subraya la necesidad de que el DPP incluya información obligatoria sobre sustancias preocupantes, sistemas autosellantes, espumas acústicas o componentes con baterías, como los sistemas de monitorización de presión. Según el sector reciclador, disponer de estos datos permitiría optimizar los tratamientos y mejorar la seguridad en las instalaciones de reciclaje.

Por último, Recycling Europe insiste en que la implantación tecnológica del Pasaporte Digital debe ser armonizada y económicamente viable para todos los operadores de la cadena de valor, desde fabricantes hasta recicladores.

En sus conclusiones, la organización sostiene que una aplicación coherente del reglamento europeo de ecodiseño podría aumentar significativamente la recuperación de materiales valiosos procedentes de neumáticos fuera de uso, reducir la dependencia de materias primas vírgenes y reforzar la competitividad de la industria europea del reciclaje.

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