Una declaración conjunta defiende el potencial del uso de residuos no reciclables en hornos de cemento como complemento a la gestión tradicional, y pide su integración en las políticas públicas de residuos.

Diversas organizaciones internacionales vinculadas a los sectores del cemento, los residuos y la energía han hecho pública una declaración conjunta en la que señalan el papel que el coprocesamiento en la industria cementera podría desempeñar en la gestión sostenible de residuos a escala global. El documento está respaldado, entre otras entidades, por la Global Cement and Concrete Association (GCCA), la European Composites Industry Association (EuCIA), la International Solid Waste Association – Africa, Mission Possible Partnership y el Global Waste-to-Energy Research and Technology Council (WtERT).
La declaración plantea que el coprocesamiento —una práctica que consiste en utilizar determinados residuos como sustitutos de combustibles fósiles y materias primas en los hornos de cemento— permitiría tratar flujos de residuos no reciclables o contaminados, combinando recuperación energética y reciclaje de materiales. Según el texto, las cenizas generadas en el proceso se incorporan al propio producto cementero, lo que evitaría la generación de residuos finales y reduciría la necesidad de nuevas infraestructuras de eliminación.
Las organizaciones firmantes subrayan que el coprocesamiento no pretende sustituir al reciclaje, sino actuar de forma complementaria, especialmente para aquellos residuos que no pueden reutilizarse. En este sentido, lo describen como un enlace entre el vertido y las opciones de reciclaje, orientado a desviar residuos de los vertederos y a disminuir el consumo de combustibles fósiles en la industria cementera.
El documento señala que esta práctica ya está reconocida en distintos marcos normativos de regiones como Europa, India, América Latina y América del Norte, donde se aplica bajo regulaciones ambientales y técnicas específicas en materia de seguridad, control de emisiones y seguimiento. También apunta a que existen diferencias significativas entre países: mientras algunas plantas cementeras han alcanzado tasas de sustitución de combustibles superiores al 90%, en otras zonas esta opción aún no está implantada.
En la declaración conjunta se insta a instituciones internacionales y a gobiernos nacionales, regionales y locales a considerar el coprocesamiento dentro de sus políticas de gestión de residuos. Entre las propuestas planteadas figuran el reconocimiento del reciclaje de materiales resultante del proceso en los objetivos nacionales, el establecimiento de incentivos para la recogida y el pretratamiento de residuos, la agilización de permisos ambientales y la promoción de alianzas público-privadas. También se menciona la conveniencia de armonizar enfoques regulatorios y fomentar el intercambio de conocimiento entre regiones.
El texto contextualiza estas propuestas en un escenario de aumento de la generación de residuos a nivel mundial. Según datos citados de Naciones Unidas, la producción anual de residuos supera los 11.000 millones de toneladas y, de mantenerse las prácticas actuales, los residuos municipales no controlados podrían duplicarse para 2050. La declaración relaciona esta tendencia con impactos ambientales y climáticos, como las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de vertederos y la contaminación por plásticos.
La iniciativa se presenta como una aportación al debate internacional sobre cómo gestionar los residuos no reciclables dentro de estrategias más amplias de economía circular y transición energética, un ámbito en el que el papel del coprocesamiento sigue generando interés y análisis en el sector de la gestión de residuos.







