El sector advierte de las dificultades para extraer materiales estratégicos de los residuos electrónicos y subraya la necesidad de reforzar la cooperación con los fabricantes y mejorar los sistemas de recogida.

Planta de reciclaje de residuos electrónicos
Planta de reciclaje de residuos electrónicos. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La recuperación de materias primas críticas a partir de residuos electrónicos y baterías se perfila como uno de los grandes desafíos de la economía circular europea. Así quedó de manifiesto durante la última Convención y Exposición Mundial del Reciclaje organizada por BIR (Bureau of International Recycling), celebrada la semana pasada en Gotemburgo (Suecia), donde representantes de la industria reclamaron medidas que faciliten el reciclaje de estos materiales y mejoren la colaboración a lo largo de toda la cadena de valor.

Uno de los principales mensajes lanzados por los expertos fue la creciente complejidad de los aparatos eléctricos y electrónicos, que dificulta la identificación, extracción y valorización de elementos estratégicos como las tierras raras, el litio, el níquel o el cobalto.

Según explicó Spyros Karamoutsos, director general de la empresa griega de reciclaje Ecoreset, los recicladores se enfrentan a importantes obstáculos para recuperar materias primas críticas debido a la heterogeneidad de los residuos electrónicos y a la escasa información disponible sobre la ubicación de estos materiales dentro de los productos al final de su vida útil.

Más información y normas armonizadas

Durante su intervención, Karamoutsos defendió la necesidad de implantar sistemas de identificación y etiquetado más claros que permitan conocer la composición de los dispositivos, localizar las materias primas críticas y facilitar su desmontaje.

Asimismo, reclamó una mayor armonización normativa en la Unión Europea, tanto en la clasificación de los residuos como en los criterios de funcionamiento de los operadores, con el objetivo de garantizar condiciones de competencia homogéneas y favorecer la producción de materiales reciclados de alta calidad.

El responsable de Ecoreset también planteó la conveniencia de adaptar los sistemas de cálculo de las tasas de recogida a las características y vida útil de cada categoría de aparatos electrónicos, así como establecer sanciones para aquellas prácticas que impliquen la retirada de componentes valiosos antes de que los equipos lleguen a las instalaciones de tratamiento.

“El reciclaje de materias primas críticas requiere la colaboración de todos los actores de la cadena de valor, desde los fabricantes hasta los recicladores, los sistemas de recogida y las administraciones públicas”, señaló.

Baterías de vehículos eléctricos, fuente de materiales estratégicos

Otro de los asuntos abordados durante la reunión fue el papel que desempeñará el reciclaje de baterías en el suministro futuro de materias primas críticas.

Alexandre Gouy, analista de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), destacó que los vehículos eléctricos representan ya alrededor del 20% de las ventas mundiales de automóviles y que esta proporción podría superar el 50% en 2035.

Esta transformación está incrementando significativamente la demanda de minerales estratégicos. Según recordó, un vehículo eléctrico de batería consume aproximadamente seis veces más minerales críticos que un automóvil con motor de combustión interna, mientras que las baterías y los vehículos eléctricos concentran ya cerca de la mitad de la demanda mundial de litio.

De cara a la próxima década, Gouy señaló que las baterías fuera de uso acabarán superando a los residuos de fabricación como principal fuente de alimentación para la industria del reciclaje de baterías.

Mejorar los sistemas de recogida

Los expertos coincidieron en que la expansión de la capacidad de reciclaje deberá ir acompañada de una mejora sustancial de los sistemas de recogida.

Según las estimaciones presentadas durante el encuentro, tasas de recogida cercanas al 90% permitirían cubrir entre el 25% y el 30% de la demanda de litio, níquel y cobalto mediante producción secundaria. Sin embargo, si la recogida se limitara al 50%, esa contribución descendería hasta una horquilla de entre el 15% y el 20%.

Además, el sector advirtió de los retos económicos que plantea el reciclaje de determinadas tecnologías de baterías, como las de litio-ferrofosfato (LFP), donde los costes de tratamiento pueden superar el valor de los materiales recuperados. Ante esta situación, se plantearon modelos alternativos que remuneren el servicio de reciclaje más allá del valor de las materias primas obtenidas.

Reforzar el valor estratégico del reciclaje

Los participantes en la reunión destacaron también la importancia de trasladar a la sociedad y a los responsables políticos el papel que desempeña el reciclaje en la transición energética y la economía circular.

Ante la creciente demanda de materias primas críticas, el sector considera que los materiales recuperados de residuos electrónicos y baterías constituyen una fuente estratégica de recursos para la industria europea y una herramienta clave para reducir la dependencia de suministros externos.

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