La tecnología desarrollada por la spin-off Atlas Building Composites combina reciclaje de plásticos sin agua y fabricación aditiva para producir elementos estructurales destinados a edificios e infraestructuras.
Un proyecto surgido del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) busca dar una nueva aplicación a los residuos plásticos de un solo uso mediante su transformación en materiales destinados al sector de la construcción. La tecnología, desarrollada inicialmente en el marco del programa de investigación MIT HAUS, combina un proceso de reciclaje de plásticos sin utilización de agua con fabricación aditiva a gran escala para producir componentes estructurales.
La iniciativa está siendo comercializada por Atlas Building Composites, una spin-off del MIT, que ha desarrollado una plataforma de fabricación robótica asistida por inteligencia artificial. El sistema permite utilizar plásticos de baja calidad procedentes de productos de un solo uso para fabricar piezas destinadas a cimentaciones, cubiertas, plataformas y estructuras de paredes, suelos y tejados.
Del residuo plástico al componente estructural
El proceso comienza con la trituración de residuos plásticos, procedentes, entre otros productos, de botellas de agua. El material se introduce posteriormente en el sistema, donde se funde y se combina con fibra de vidrio para incrementar su resistencia. A partir de esta mezcla, una impresora 3D de gran escala fabrica los componentes estructurales.
Según los resultados de investigación citados por Atlas, algunas de estas estructuras compuestas pueden fabricarse en menos de 13 minutos y soportar más de 1.800 kg, superando determinados estándares de construcción.
La empresa señala que el proceso puede utilizar plásticos de menor calidad sin necesidad de recurrir a un proceso de reciclaje con agua. Este aspecto podría facilitar la implantación de instalaciones de recuperación en zonas donde la disponibilidad de recursos hídricos constituye una limitación.
Aplicaciones en edificios e infraestructuras
Los materiales fabricados mediante esta tecnología ya se han utilizado en diferentes aplicaciones, entre ellas estructuras para granjas, cobertizos, plataformas y muelles. Uno de los proyectos más recientes ha sido el suministro de cerchas estructurales fabricadas con material compuesto reciclado para la construcción de un puente de unos 12 metros en Massachusetts, en colaboración con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos.
El proyecto plantea además un modelo de fabricación descentralizada. Sus responsables prevén instalar células de producción próximas a los lugares donde exista demanda de viviendas o de componentes para infraestructuras, utilizando residuos plásticos disponibles localmente como materia prima.
Actualmente, cada célula de fabricación de Atlas tendría capacidad para producir los componentes de estructura necesarios para aproximadamente una vivienda pequeña al día.
Prolongar la vida útil del plástico reciclado
El uso de materiales plásticos reciclados en aplicaciones constructivas se plantea también como una vía para prolongar la vida útil del material recuperado. Según los responsables del proyecto, los componentes pueden presentar una mayor durabilidad que la madera en determinadas aplicaciones, especialmente cuando están expuestos al contacto con el suelo o el agua.
Esta estrategia busca, por tanto, incorporar el plástico recuperado a productos de larga duración, en lugar de destinarlo nuevamente a aplicaciones de vida útil corta. No obstante, el comunicado no aporta información sobre la reciclabilidad posterior de los componentes una vez finalizada su vida útil ni sobre su comportamiento ambiental frente a otras alternativas constructivas.








