Desarrollada en Reino Unido por la empresa Clean Planet Technologies, la instalación busca abordar simultáneamente el problema de los plásticos de difícil reciclaje y la descarbonización del transporte aéreo.

Planta de combustible sostenible para aviación a partir de residuos plásticos
Vista parcial del interior de la planta piloto de Clean Planet Project

La empresa Clean Planet Technologies ha puesto en marcha en el Reino Unido la que presenta como la primera planta piloto a escala mundial dedicada a transformar residuos plásticos no reciclables en combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés). La instalación, denominada Sustainability Innovation Centre, se encuentra en Discovery Park, en Sandwich (Kent), y tiene como objetivo desarrollar y validar tecnologías para el aprovechamiento de este tipo de residuos.

El proyecto se enmarca en un contexto de creciente presión tanto por la acumulación de plásticos de difícil reciclaje como por las emisiones del sector aéreo. Según los datos facilitados por la compañía, solo el Reino Unido genera anualmente unos 5 millones de toneladas de residuos plásticos, de los cuales alrededor del 80% no pueden reciclarse mediante procesos convencionales. A escala global, la aviación comercial consume entre 7 y 8 millones de barriles diarios de combustible, con menos del 1% procedente de fuentes sostenibles.

La planta piloto integra en un único sistema varias etapas del proceso, desde el pretratamiento del residuo hasta la obtención del combustible. En primer lugar, los plásticos son triturados y sometidos a un proceso de pirólisis en ausencia de oxígeno, mediante el cual se transforman en un aceite sintético. Posteriormente, este se somete a fases de purificación y destilación para separar fracciones, que son tratadas mediante hidroprocesamiento para eliminar impurezas y ajustar sus propiedades a las especificaciones exigidas en la aviación.

Según la empresa, el proceso evita la combustión directa del residuo y permite reducir en más de un 70% las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida en comparación con el combustible fósil convencional. La instalación cuenta con dos unidades de pirólisis, una de ellas con capacidad para procesar hasta una tonelada diaria de plástico.

El centro también está diseñado para facilitar ensayos de combustibles y materias primas, así como su validación conforme a los estándares de la American Society for Testing and Materials (ASTM), paso necesario para su uso comercial en aviación. El proyecto ha recibido apoyo financiero del UK SAF Clearing House, financiado por el Departamento de Transporte británico.

Desde la compañía señalan que el objetivo es contribuir al cumplimiento de las metas nacionales en materia de combustible sostenible para aviación, que establecen una cuota del 2% en el suministro de combustible para reactores en el Reino Unido, con incrementos previstos hasta el 10% en 2030 y el 22% en 2040.

La iniciativa pretende asimismo avanzar hacia la escalabilidad industrial del proceso, apoyándose en tecnologías —como la pirólisis, la destilación o el hidroprocesamiento— ya utilizadas de forma independiente a escala comercial. Según sus responsables, el desarrollo de este tipo de soluciones podría contribuir tanto a la valorización de residuos plásticos actualmente destinados a vertedero o incineración como a la diversificación de materias primas para la producción de SAF.

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