La instalación valoriza residuos orgánicos procedentes del sector agroalimentario para producir energía y biofertilizantes.

Planta de biogás de Subproductos Tuero en Venta de Baños

La empresa Subproductos Tuero, especializada en valorización de residuos, ya tiene a pleno rendimiento su planta de producción de biogás en la localidad de Venta de Baños (Palencia). La instalación, que opera la ingeniería energética Genia Global Energy, tiene capacidad para gestionar 90 toneladas diarias de residuos orgánicos generados por el sector agroalimentario, convirtiéndolas en energía y fertilizantes para esa misma industria, en un ejemplo de economía circular.

En esta planta se gestionan diversos desechos de la industria agroalimentaria, como lodos de depuradoras y residuos vegetales no aprovechables. Estos subproductos se fermentan en un gran biodigestor en ausencia de oxígeno (biodigestión anaerobia). Se trata de un proceso natural en el que colonias de bacterias descomponen los residuos generando en el proceso gas metano (similar al gas natural, pero de origen renovable en lugar de fósil) y fertilizantes orgánicos.

El gas obtenido se utiliza en los procesos que requieren calor en una fábrica agroalimentaria situada en el mismo polígono industrial, configurando un gran ejemplo de simbiosis industrial: la planta de Tuero es capaz de abastecer el gas que consume una de las tres calderas de esta fábrica de pasta alimentaria a partir de los propios residuos generados en la producción.

Además de gas, del proceso se obtiene un biofertilizante 100% orgánico y de muy alta calidad y rápida absorción por las plantas, por lo que puede volver a los campos para la producción de cereales, en el mismo entorno agrícola de Palencia.

Así, con el proceso realizado en la planta de biogás de Tuero se consigue que los residuos se conviertan en productos con un valor añadido. Además del valor económico, se producen grandes beneficios para el medio ambiente pues hablamos de 90 toneladas diarias de desechos orgánicos que, de lo contrario, se habrían podrido en vertederos emanando metano y amoniaco a la atmósfera, por no hablar de los malos olores o la generación de focos de moscas y otros insectos, entre otras molestias a la población.

Este esfuerzo ha tenido como resultado que, apenas 9 meses después de la puesta en marcha de la planta, se ha conseguido aumentar el rendimiento que se le asignaba en su diseño original para, a partir de la misma cantidad de residuos, generar 500 Nm³ de gas cada hora, o lo que es lo mismo 3 MW térmicos de potencia, un 140% de la producción nominal de la planta.

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