Pese a las nuevas medidas de diseño ecológico de la UE, el coste de las piezas de recambio o los problemas asociados al software de diversos dispositivos son algunos de los problemas que aún lastran el derecho a reparar.

Las nuevas normas de ecodiseño no garantizan el derecho a la reparación

Tras la entrada en vigor de las nuevas medidas de ecodiseño de la UE, cuatro tipos de electrodomésticos tendrán que ser más fácilmente reparables y duraderos: lavadoras, lavavajillas, frigoríficos y pantallas (incluidos los televisores). Aunque estas nuevas normas son un paso importante, no significan que contemos ya con el derecho a reparar en Europa. Al menos todavía.

Para entender mejor lo que estas nuevas normas significan para los reparadores sobre el terreno, lo que debería hacerse para garantizar un derecho universal a la reparación y cuáles serán los próximos pasos en Europa, La organización Right to Repair organizó el pasado 5 de mayo un encuentro web con la participación de Katrin Meyer, miembro de la organización alemana por el derecho a reparar Runder Tisch Reparatur, junto con dos reparadores profesionales, Steffen Vangerow (Alemania) y Stephen Neal (Reino Unido), y Paola Migliorini, de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea.

«Cuando empecé a trabajar hace más de 20 años, todos los aparatos se podían reparar. Todo venía en piezas. Se rompía, arreglabas el componente roto, lo volvías a poner y funcionaba», afirmó tajante Stephen Neal.

En su opinión, las nuevas medidas de ecodiseño de no van a cambiar radicalmente el trabajo de los reparadores. Aunque son un primer paso positivo, no abordan uno de los principales obstáculos para la reparación, como es el coste de las piezas de recambio.

Para Stephen Vangerow, el coste de las piezas de recambio es precisamente la razón por la que muchos productos no se reparan. Dado que algunos fabricantes tienen el monopolio de las piezas de recambio, pueden dictar sus precios, lo que hace que finalmente, para muchos consumidores, el coste de la reparación se acerque demasiado al precio de un producto nuevo.

Para Stephen Neal, que repara electrodomésticos, el precio de las piezas de recambio puede ser 6 o 7 veces superior al coste de la mano de obra, lo que lleva a muchos de sus clientes a rechazar las reparaciones. «El coste de un cojinete de lavadora es prácticamente el mismo que el de una máquina nueva. Mis facturas de recambios se han cuadruplicado en los últimos años». Neal se refiere a la agrupación de algunas piezas de recambio clave, como los cojinetes y los tambores de las lavadoras, que desgraciadamente está permitida por la nueva normativa.

Escasa información del fabricante

En cuanto a la información sobre las reparaciones, la nueva normativa sobre ecodiseño no pone los planos de los aparatos a disposición de los reparadores, a pesar de ser extremadamente útiles para la reparación de componentes. Stephen Neal añade que, aunque utiliza los sitios web de los fabricantes para obtener información sobre las reparaciones, a menudo necesita pedir información a amigos ingenieros que trabajan para fabricantes de todo el país, especialmente en el caso de los aparatos más nuevos.

Si bien la nueva normativa ya está provocando algunas mejoras -por ejemplo, la empresa Miele comparte información adicional sobre reparaciones en su sitio web en Alemania-, son necesarios más avances, empezando por que los fabricantes incluyan todos los códigos de error de los aparatos en la documentación disponible para los consumidores y los reparadores.

Respecto a los problemas de software y las reparaciones, Stephen Neal afirma que los fallos de software ya no son habituales en los electrodomésticos, pero representan una amenaza creciente para la reparación de pequeños aparatos electrónicos.

Por su parte, Steffen Vangerow lamenta que la serialización, es decir, el emparejamiento por parte de los fabricantes de números de serie de piezas específicas con dispositivos específicos a través del software, es cada vez más frecuente. Algo que podría reducir progresivamente el papel de los reparadores independientes. «Tengo un poco de miedo por el futuro, porque la serialización puede hacerse en cada pieza», afirma.

En cuanto a la Comisión Europea, según Paola Migliorini, actualmente está trabajando en tres aspectos del derecho a la reparación: uno sobre el producto (desarrollando requisitos mínimos para que los productos sean más reparables), otro sobre la producción y otro sobre los consumidores (revisando la legislación sobre consumo para, por ejemplo, introducir información adicional sobre la disponibilidad de piezas de recambio para determinados productos). Algunos de estos trabajos deberían hacerse públicos a finales de año.

 

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