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El informe de la organización ecologista evalúa la eficacia de los diferentes sistemas de recogida separada de biorresiduos en función de la calidad del compost obtenido a partir de ellos.

Contenedor de biorresiduos de origen doméstico
Contenedor de biorresiduos con llave. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La recogida selectiva de materia orgánica permite reducir hasta la mitad la bolsa de basura, minimizando la producción de residuos y mejorando las tasas de reciclaje a través del aprovechamiento de estos biorresiduos mediante su compostaje. Amigos de la Tierra ha publicado un informe donde analiza los diferentes modelos de recogida selectiva de materia orgánica en el Estado Español.

La organización ecologista señala que la recogida selectiva de la fracción orgánica de los residuos municipales es ineludible para lograr alcanzar los objetivos marcados por la Unión Europea: reciclar el 50% de los residuos en 2020. Cada vez más regiones y municipios, como la Comunidad Foral de Navarra o los ayuntamientos de Madrid y Valencia, han tomado conciencia de esta necesidad, para hacer compostaje de calidad y evitar la eliminación de recursos.

Amigos de la Tierra presenta este informe, titulado “La recogida selectiva: la puerta para el compostaje”, para dar a conocer entre los diferentes municipios y comunidades autónomas los sistemas más eficaces para la recogida selectiva de los residuos orgánicos.

Clasificación de los sistemas de recogida selectiva de la materia orgánica

La entidad ha elaborado una clasificación de los modelos según la calidad final del compost.

El primer puesto es para el compostaje comunitario, sistema por el cual los vecinos y vecinas llevan sus residuos orgánicos directamente al compostador.

Le sigue muy de cerca el puerta a puerta, que requiere de un control mayor a la hora de separar todos los residuos.

Después estaría el quinto contenedor con llave, en el que solo participan quienes lo deseen, y disponen de una llave para abrir el cubo.

En cuarto lugar está el húmedo-seco, donde se separan los residuos exclusivamente en orgánicos e inorgánicos, excepto el papel y el vidrio.

Y por último, el quinto contenedor abierto, un sistema en el que aunque se separen los biorresiduos, se encuentra una gran cantidad de impropios lo que genera un compost de muy baja calidad.

La cantidad de impropios es determinante para evaluar la calidad del compost fabricado a partir de la materia orgánica, por lo que ese elemento es clave para el cierre de ciclo total de la materia orgánica, y para determinar qué sistema es más adecuado teniendo en cuenta los resultados.

Proyectos pioneros

Los municipios pioneros en implantar la recogida selectiva de biorresiduos han elegido estos modelos para llevarla a cabo. Para poder analizar los beneficios y las barreras de cada uno de los modelos, junto con la Universidad Politécnica de Cataluña, se han examinado seis ejemplos reales en nuestro país, estudiando los resultados en toneladas, impropios o costes, entre otros datos.

Concretamente, los modelos analizados han sido el quinto contenedor de Barcelona, el Puerta a Puerta de Esporles (Mallorca), el Húmedo-Seco de la mancomunidad de Barbanza (Galicia), el compostaje comunitario en Hernani (Guipuzkoa), el quinto contenedor con llave en Pamplona y un proyecto piloto fallido en la Rioja.

A pesar de la amplias diferencias entre los datos recogidos (proporcionados por las administraciones públicas responsables), los resultados ofrecen una información relevante respecto a las toneladas tratadas por cada uno de los modelos, los impropios que se han recogido, la participación ciudadana y, aunque con diferencias de precisión, los costes alcanzados y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

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