Un estudio internacional alerta de que la contaminación por plásticos no solo daña los ecosistemas marinos, sino que también interfiere en la capacidad del océano para absorber CO₂ y mitigar el cambio climático.

Microplásticos
Microplásticos recogidos en el océano. OAA Ocean Service, CC BY-SA

El océano es uno de los grandes aliados del planeta frente al calentamiento global. Absorbe cerca de una cuarta parte del dióxido de carbono (CO₂) que emite la actividad humana y actúa como regulador natural de la temperatura terrestre. Sin embargo, esta función clave podría estar en riesgo por un enemigo silencioso y omnipresente: los microplásticos.

Así lo advierte un estudio reciente publicado en la revista científica Journal of Hazardous Materials: Plastics, que pone el foco en una relación hasta ahora poco explorada: la interacción entre la contaminación por microplásticos y los sistemas climáticos, especialmente en el medio marino.

Los microplásticos son partículas de plástico de menos de cinco milímetros que se originan tanto por la fragmentación de residuos plásticos mayores como por productos diseñados directamente con ese tamaño. Su presencia se ha detectado prácticamente en todos los rincones del planeta: océanos profundos, ríos y lagos, suelos agrícolas, el aire que respiramos, el hielo del Ártico e incluso en el interior del cuerpo humano.

Hasta ahora, la preocupación principal se centraba en sus efectos tóxicos sobre la fauna, los ecosistemas y la salud humana. Estas partículas pueden transportar sustancias químicas peligrosas y ser ingeridas por organismos marinos, alterando las cadenas tróficas. Sin embargo, el nuevo estudio apunta a un impacto adicional y menos visible: su interferencia en los ciclos naturales del carbono.

Alteración de procesos biológicos

Según los investigadores, los microplásticos alteran procesos biológicos fundamentales del océano. En particular, afectan al fitoplancton y al zooplancton, organismos microscópicos esenciales para la llamada “bomba biológica de carbono”. Este mecanismo permite que el carbono capturado de la atmósfera mediante la fotosíntesis sea transportado desde la superficie oceánica hacia las profundidades marinas, donde queda almacenado durante largos periodos.

El estudio señala que los microplásticos pueden reducir la fotosíntesis del fitoplancton y alterar el metabolismo del zooplancton, debilitando así este sistema natural de secuestro de carbono. A ello se suma el papel de la llamada plastisfera, una comunidad de microorganismos que se forma sobre la superficie de los plásticos en el medio acuático y que puede generar emisiones de gases de efecto invernadero como resultado de su actividad biológica.

Además, a medida que los plásticos se degradan, también pueden liberar directamente gases de efecto invernadero, amplificando su impacto climático.

Un vínculo olvidado entre plásticos y cambio climático

“El cambio climático y la contaminación por plásticos son dos de los mayores desafíos ambientales actuales, pero rara vez se analizan de forma conjunta”, explica el profesor Ihsanullah Obaidullah, autor principal del estudio y profesor asociado en Tecnologías Integradas de Procesamiento de Agua en la Universidad de Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos. “Nuestros resultados muestran que los microplásticos están socavando la capacidad del océano para absorber CO₂, un proceso crítico para regular la temperatura del planeta”.

El trabajo, elaborado por un equipo internacional de científicos de China, Hong Kong, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos, adopta un enfoque de revisión amplia. En lugar de un análisis sistemático clásico, los autores revisaron 89 estudios publicados principalmente después de 2015, con el objetivo de identificar tendencias, lagunas de conocimiento y conexiones entre disciplinas.

Producción masiva y bajas tasas de reciclaje

El contexto no es menor. La producción mundial de plásticos supera ya los 400 millones de toneladas anuales, según datos de Naciones Unidas, y cerca de la mitad de estos materiales se destinan a productos de un solo uso. Menos del 10% se recicla. Desde que comenzó su fabricación a gran escala, la humanidad ha producido más de 8.300 millones de toneladas de plástico, de las cuales alrededor del 80% ha acabado en vertederos o en el medio ambiente.

Esta acumulación constante explica por qué los microplásticos se han convertido en un problema estructural y persistente, con efectos a largo plazo que todavía no se comprenden del todo.

Un reto conjunto

Los autores del estudio advierten de que, aunque los impactos actuales de los microplásticos sobre el clima puedan parecer limitados, su acumulación progresiva podría tener consecuencias significativas en el futuro, como el calentamiento y la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad y riesgos para la seguridad alimentaria y las comunidades costeras.

Por ello, reclaman abordar de forma conjunta la lucha contra el cambio climático y la contaminación por plásticos. Entre sus recomendaciones destacan la reducción del uso de plásticos de un solo uso, la mejora de los sistemas de gestión y reciclaje de residuos, el impulso de materiales biodegradables y una mayor inversión en investigación para cuantificar el impacto climático real de los microplásticos.

“El océano es el mayor sumidero de carbono de la Tierra”, concluye el profesor Ihsanullah. “Protegerlo de la contaminación por plásticos es también una forma de combatir el calentamiento global. No es solo un problema ambiental, sino un reto global de sostenibilidad”.

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