Investigadoras australianas han usado filtros recubiertos de polímeros de plasma para capturar y cuantificar nanoplásticos en diversas muestras de agua, lo que permite obtener información precisa sobre los niveles de contaminantes.

Con la contaminación plástica alcanzando niveles peligrosos en todo el mundo, crece la preocupación por la pureza y la seguridad del agua potable. Por ello, investigadores de la Universidad de Flinders, en Australia, están trabajando en una nueva forma de identificar y filtrar potencialmente las diminutas partículas de plástico del agua, utilizando un novedoso sistema de filtración.
Su último estudio de prueba de concepto, publicado recientemente en la revista Analytica Chimica Acta, revela un nuevo método capaz de detectar nanoplásticos utilizando filtros recubiertos de polímeros de plasma.
Invisibles a simple vista, los nanoplásticos son partículas producidas por la descomposición de residuos plásticos más grandes. Estas pequeñas partículas de plástico tienen un tamaño que oscila entre aproximadamente 1 micra y varios nanómetros de diámetro, lo que hace que su identificación, localización y filtrado sea un problema complejo en el agua, el suelo y el aire.
La coautora principal, la profesora asociada de Flinders Melanie MacGregor, afirma que existen enormes lagunas en nuestro conocimiento sobre la presencia y acumulación de nanoplásticos en el agua, dada la dificultad para encontrar y separar partículas tan minúsculas.
La primera autora del estudio, Manpreet Kaur, doctoranda del Consorcio de Investigación sobre Nanoplásticos y Microplásticos de la Universidad de Flinders, afirma que no existe un método estándar o validado para la detección y cuantificación específica de nanoplásticos en el agua potable y otros líquidos.
«Aunque se han desarrollado materiales y métodos de filtrado eficaces para el aislamiento de microplásticos (partículas de hasta 5 mm de tamaño), las soluciones accesibles y baratas de implementar a menudo no logran capturar con éxito las fracciones de menor tamaño», afirma Kaur. «Esto puede requerir instrumentos avanzados, alta presión o sistemas complejos que pueden ser inconsistentes».
«Sin embargo -añade-, nuestro trabajo con filtros recubiertos de polímeros de plasma demuestra que podemos capturar y cuantificar nanoplásticos en diversas muestras de agua, lo que permite obtener información precisa sobre los niveles de contaminantes». Y es que, aunque existen métodos de detección, «los resultados pueden ser engañosos si no se sabe lo que se ha aislado realmente».
Así, las investigadoras de Flinders trabajan en el «desarrollo de métodos para medir con precisión los niveles de nanoplásticos, de modo que se pueda estudiar la exposición o el riesgo, en busca de posibles efectos nocivos para la salud y el medio ambiente».
La novedosa técnica utiliza recubrimientos de polímeros de plasma diseñados específicamente como superficie selectiva para capturar partículas de nanoplásticos, basándose en su afinidad con los recubrimientos desarrollados.
Las investigadoras aseguran que pueden reducir considerablemente la incertidumbre que ha afectado a las mediciones anteriores separando los nanoplásticos antes del análisis.
La investigadora postdoctoral de Flinders, la Dra. Iliana Delcheva, tercera autora del estudio, afirma que la presencia de nanoplásticos derivados de múltiples tipos de polímeros en una sola muestra de agua aumenta significativamente la dificultad de identificarlos y separarlos.
«Tras el aislamiento de las partículas, utilizamos el análisis termogravimétrico para revelar el comportamiento de degradación de los materiales cuando se calientan. Esta técnica puede utilizarse para confirmar si el material que se ha aislado es plástico, ya que los plásticos presentan respuestas térmicas distintas», explica la Dra. Delcheva.







