Greenpeace propone alargar la vida útil de aparatos electrónicos y electrodomésticos mediante la reparación, la reutilización y el intercambio de conocimientos entre ciudadanos.

Greenpeace ha lanzado una iniciativa centrada en la reparación de productos electrónicos y electrodomésticos como alternativa al modelo de consumo basado en la sustitución frecuente de bienes. Así, la organización ambiental defiende que prolongar la vida útil de los productos puede contribuir a reducir la generación de residuos, disminuir la demanda de materias primas y fomentar patrones de consumo más sostenibles.
La iniciativa pone el foco en la denominada obsolescencia programada y en la creciente tendencia a reemplazar dispositivos averiados por otros nuevos, especialmente en el ámbito de la electrónica de consumo. Según Greenpeace, la reparación representa una herramienta clave para avanzar hacia modelos de economía circular y reducir el impacto ambiental asociado a la fabricación de nuevos productos.
La organización recuerda que la producción de aparatos electrónicos requiere grandes cantidades de materiales como litio, coltán, cobre o tierras raras, cuya extracción implica importantes impactos ambientales y sociales. Asimismo, destaca que una parte significativa de los residuos electrónicos generados a escala mundial no recibe un tratamiento adecuado al final de su vida útil.
En este contexto, Greenpeace llama a «sabotear» la obsolescencia y subraya el papel de iniciativas ciudadanas como los repair cafés y las restart parties, encuentros comunitarios en los que voluntarios ayudan a los usuarios a diagnosticar y reparar aparatos averiados. Estos espacios, cada vez más presentes en distintos países europeos, buscan fomentar la cultura de la reparación y facilitar el acceso a conocimientos técnicos básicos para prolongar la vida útil de los productos.
La campaña también pone en valor corrientes vinculadas a la reutilización creativa y la reparación visible de objetos cotidianos. Inspiradas en técnicas tradicionales como el kintsugi japonés o el bordado sashiko, estas prácticas promueven la conservación de productos mediante intervenciones que hacen visibles las reparaciones en lugar de ocultarlas.
Además de destacar el papel de la ciudadanía, la organización ambiental señala la importancia de contar con herramientas, información técnica y piezas de recambio accesibles para facilitar las reparaciones. En este sentido, menciona plataformas colaborativas como Ifixit, que ofrecen manuales de desmontaje y reparación de dispositivos electrónicos, así como la necesidad de avanzar en políticas que refuercen el denominado «derecho a reparar».
También recomienda disponer de un kit de destornilladores con puntas especiales para todo tipo de tornillos, pegamento epoxi biocomponente o cinta bulcanizada para reconstruir pestañas de plástico rotas o sellar cables.
En los últimos años, la Unión Europea ha impulsado diversas iniciativas regulatorias orientadas a mejorar la reparabilidad de electrodomésticos y aparatos electrónicos, facilitar el acceso a repuestos y combatir prácticas que dificultan la prolongación de la vida útil de los productos.
Para Greenpeace, fomentar la reparación no solo permite reducir residuos y aprovechar mejor los recursos ya extraídos, sino que también puede contribuir al desarrollo de actividades económicas locales vinculadas al mantenimiento, la reutilización y la preparación para la reutilización de productos.







