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El investigador de la Universidad de Salamanca Fernando Santos, que estudia suelos contaminados por actividades mineras en España y Venezuela, asegura que hay un gran desconocimiento sobre el suelo a pesar de que su conservación es esencial para la vida en el planeta.

Fernando Santos alerta del creciente problema de los suelos contaminados por la actividad humana
Fernando Santos, investigador de la Universidad de Salamanca y vicepresidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo. Foto DiCYT

Fernando Santos, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales de la Universidad de Salamanca (USAL) y vicepresidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo, inauguró la octava Semana Verde de la institución académica salmantina con una conferencia sobre la importancia del suelo y su conservación. Una de las líneas de investigación más destacadas en torno a este tema es la contaminación, y en particular Fernando Santos ha estudiado los problemas que crean las minas abandonadas.

“Hemos estado trabajando sobre la contaminación de suelos por metales pesados en zonas mineras de Salamanca”, explicó a la agencia DiCYT momentos antes de su ponencia. En algunos de estos lugares, hoy minas abandonadas, “se utilizaban ciertos minerales y se abandonaban otros, como el arsénico o el cadmio”, que son fuente de contaminación para los suelos.

Los investigadores de la USAL han trabajado en la misma línea en Venezuela, concretamente, en zonas mineras de explotación de oro en las que también hay mercurio, un elemento que puede ser muy tóxico, especialmente para las aguas. Asimismo, Fernando Santos y su grupo se han dedicado a analizar suelos a través de imágenes de satélite.

La edafología –disciplina que estudia los suelos– es una de las ciencias más recientes y apenas se explica en enseñanzas medias

En general, el ser humano está contaminando los suelos y el peligro es que esa contaminación pase a la cadena trófica, es decir, a los alimentos. “Cada vez hay menos superficie fértil para dar de comer a la población, así que estamos ante un tema prioritario”, asegura el experto. Mientras los medios de comunicación se ocupan del cambio climático o la biodiversidad, el uso sostenible del suelo no aparece como un asunto destacado, pero también debería ocupar un primer plano, según Santos.

En muchos lugares del planeta se construyen carreteras e industrias sobre terrenos fértiles, que son muy pocos en contraste con el crecimiento exponencial de la población, que necesita cada vez más alimentos. “Nos estamos quedando sin el suelo”, advierte el investigador, “una fina capa que va de entre unos centímetros a unos pocos metros que tenemos encima de la roca y que, junto con el agua y el aire, constituye un recurso vital para la vida humana, aunque es el gran desconocido”.

Desconocimiento

Por eso, la ONU declaró 2015 como Año Internacional del Suelo con el objetivo de concienciar a la sociedad de que su conservación es esencial para la vida en el planeta. “En el Neolítico el hombre decide asentarse, crea ciudades y comienza a labrar la tierra para producir alimentos y fibras como el algodón, pero el suelo no se aborda desde el punto de vista científico hasta finales del siglo XIX”, apunta el especialista.

La edafología es la disciplina que lo estudia y es una de las ciencias más recientes que existen, “quizá por eso hay un desconocimiento total del suelo”, que no se explica en enseñanzas medias, de manera que los alumnos llegan a la universidad con un gran desconocimiento sobre esta materia.

Tampoco hay muchos recursos para la investigación científica. La Sociedad Española de la Ciencia del Suelo está formada por unos 500 edafólogos que investigan e imparten clases, pero a pesar de su labor existe “muy poca cartografía del suelo en España”.

En la actualidad, los temas más estudiados son la contaminación y la relación que tiene el suelo con el cambio climático, ya que puede actuar como “sumidero de carbono” y evitar que el CO2 llegue a la atmósfera.

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