Con más modelos en el mercado, mejores prestaciones, más autonomía y más puntos de recarga, cada vez son más los que se deciden por el vehículo eléctrico.

Lo que hay que saber sobre vehículos eléctricos

Poco a poco, los vehículos eléctricos van haciéndose un hueco importante en el parque automovilístico español. En los primeros siete meses del año se han matriculado casi 13.000 unidades, un 2 % del total de matriculaciones. Si hablamos de híbridos enchufables, la cifra supera las 23.200 unidades, más de un 190 % respecto al mismo periodo del año anterior.

Los avances tecnológicos y una mayor autonomía están cambiando la visión que hasta ahora se tenía de este tipo de vehículos. También está influyendo el compromiso de los fabricantes, que ya ofrecen vehículos electrificados en buena parte de sus modelos.

A todo ello hay que unir un factor fundamental y que hasta no hace mucho generaba muchas reticencias: el número de estaciones de carga para vehículos eléctricos. Hoy esta cuestión ha dejado de ser un problema, de hecho, se pueden encontrar en supermercados, hoteles y garajes públicos, con soluciones inteligentes como las diseñadas por compañías como, por ejemplo, Circontrol.com.

Ventajas del vehículo eléctrico

Con más modelos en el mercado, mejores prestaciones, más autonomía y más puntos de recarga, cada vez son más los que se deciden por el vehículo eléctrico. Las ventajas frente a los combustibles tradicionales son un atractivo añadido.

Por un lado, no hay que olvidar que se trata de un sistema de movilidad sostenible y no contaminante. En un momento en el que las emisiones son uno de los mayores problemas a los que se enfrentan la sociedad y el planeta, esta cuestión es fundamental. La concienciación ciudadana cada vez es más elevada, y los vehículos eléctricos son la respuesta.

A ello hay que sumar los incentivos que las administraciones públicas ofrecen y las medidas de control de emisiones cada vez más rigurosas. Por una parte, aquellos que deciden optar por el vehículo eléctrico pueden acogerse a las subvenciones previstas en el Plan Moves, tanto para la adquisición como para la instalación de puntos de recarga. Un plan que ya ha alcanzado su tercera edición.

Por otra parte, muchos ayuntamientos empiezan ya a incluir bonificaciones en el Impuesto de Circulación para los vehículos menos contaminantes. Sin olvidar que, además, están exentos del pago del Impuesto de Matriculación.

Y, a ello hay que sumar medidas cada vez más comunes en grandes ciudades. Por un lado, la limitación del acceso a las almendras centrales de aquellos vehículos que emitan gases contaminantes. Por otro, la bonificación aplicada a los vehículos eléctricos a la hora de estacionar en zonas reguladas o usar cargadores instalados en plazas públicas de aparcamiento.

No son las únicas ventajas, más allá de cuestiones medioambientales o fiscales, los vehículos eléctricos sufren menos averías y su mantenimiento es más sencillo. Todo, sin olvidar una conducción mucho más cómoda y suave que la de otro tipo de vehículos.

Cuestiones que no se deben pasar por alto

Más allá de las ventajas de los vehículos eléctricos, es importante tener en cuenta algunas cuestiones fundamentales. La primera de ellas está relacionada con la carga, no hay que olvidar que puede realizarse a diferente velocidad y que no todos los puntos son de carga rápida o superrápida. Junto a ello, hay que mencionar que existen diferentes tipos de conectores, información importante si se carga el vehículo fuera de casa.

La ventaja es que hoy en día existen multitud de aplicaciones que, en el caso de estaciones de recarga, indican de qué tipo son e incluso el nivel de ocupación en un momento dado. En algunos casos hasta facilitan el pago o permiten reservar en un momento determinado.

Un último punto muy importante es el de las baterías. Su vida útil es muy larga, de unos 3.000 ciclos de carga completos. Pero no hay que olvidar que cuando llegue a su fin es fundamental depositarla en un lugar adecuado, en ocasiones son los propios fabricantes los que se encargan de recogerlas. El objetivo es poder reciclar el mayor número de componentes posible. Sin embargo, lo cierto es que aún no se han establecido protocolos unificados para abordar esta cuestión.

 

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