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Todos los envases que se usan hoy en día son reciclables o reutilizables, y se han aligerado entre un 12 y un 14%, dependiendo de los materiales, desde el año 2000.

untitledLa Asociación de Bebidas Refrescantes ha presentado el informe “Las bebidas refrescantes y el medio ambiente”, que por primera vez reúne las políticas medioambientales que vienen desarrollando las empresas del sector desde hace años. La innovación y optimización de los procesos para ser más eficientes y respetuosos con el entorno se plasman en buenas prácticas que ya han sido acreditadas con certificaciones en la gestión medioambiental. El objetivo es seguir avanzando en optimizar los recursos, algo que va más allá de la legislación y de los propios procesos de producción.

En el informe se recogen los principales indicadores, con especial hincapié en aquellos asociados a las distintas fases del proceso productivo. Además, se contemplan otros impactos indirectos a lo largo de toda la cadena de valor: actividades agrícolas en las que se basa la obtención de materias primas, procesado de las mismas, logística, distribución y venta del producto final.

Uso eficiente del agua

El agua es fundamental en las bebidas refrescantes. Es el principal ingrediente y, además, un recurso básico en los procesos de producción, para la limpieza de instalaciones y el cumplimiento de los estrictos requisitos de higiene y seguridad alimentaria. Los principales consumos se producen en la limpieza de equipos y conducciones y en el lavado y enjuague de envases.

Entre las conclusiones del informe destaca que la ratio de consumo de agua se ha reducido un 8% en los últimos dos años. Se sigue trabajando para alcanzar una reducción del 20% en 2020, con respecto a los datos de 2010

Eficiencia energética

La reducción del consumo energético es otra de las prioridades y también ha seguido un patrón descendente, con un ahorro del 10% en los últimos 3 años. El compromiso es reducir esta ratio en un 20% entre 2010 y 2020.

El consumo más relevante es el de electricidad, la energía que hace posible el funcionamiento de la mayoría de los equipos, y que supone alrededor de la mitad del total, seguido del de gas natural. Los principales consumos se producen en los compresores de aire (utilizados principalmente para el soplado de envases) y en los sistemas de frío.

Diseño sostenible de envases

Los principales impactos asociados a la puesta en el mercado de envases son el consumo de materiales (PET, acero y vidrio), de energía y agua utilizados en su producción y limpieza, y la generación de residuos de envases tras el consumo del producto final.

Todos los envases son reciclables o reutilizables. Y su peso medio se viene reduciendo desde hace años. En concreto, desde el año 2000 se han aligerado entre un 12 y un 14%, dependiendo de los materiales.

Gestión de residuos

En todas las fases del proceso productivo se generan residuos sólidos y líquidos que deben gestionarse de forma correcta. Los principales residuos son los rechazos de materiales de envasado, los de embalaje de productos incorporados al proceso, los residuos de los envases de los productos utilizados en la limpieza y mantenimiento de las instalaciones y las aguas residuales. El 90% de los residuos generados en las plantas de las empresas del sector son valorizados.

Por otro lado, la industria de bebidas refrescantes está trabajando para minimizar los impactos ambientales derivados del transporte y distribución de materias primas y producto final, y de la actividad de su cadena de proveedores. Un importante reto ya que las empresas no tienen la misma capacidad de actuación que en lo relativo a los impactos del proceso productivo.

El sector de bebidas refrescantes se ha marcado unos compromisos para los próximos años que ayuden a reducir su impacto ambiental, y que se resumen en:

  • Reducir un 20% el ratio de consumo de agua por unidad de producción para 2020 respecto al año 2010 mediante la introducción de medidas de eficiencia y cambios en el proceso productivo.
  • Reducir un 20% el ratio de consumo de energía por unidad de producción para el 2020 respecto a 2010, mediante el seguimiento y el control de los consumos, la optimización d los procesos y la utilización de equipos eficientes.
  • Ampliar el alcance del cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la actividad de producción y distribución de bebidas refrescantes.
  • Incorporar criterios de sostenibilidad en el diseño de envases para reducir el consumo de materiales y minimizar el impacto asociado a su producción y consumo.
  • Fomentar el reciclaje y la reutilización de envases, utilizando materiales adecuados para estas modalidades de gestión y participando con las entidades responsables de las mismas.
  • Seguir avanzando en la aplicación del Código de Conducta de UNESDA (Union of European Soft Drinks Associations) sobre la reciclabilidad de los envases de PET.
  • Colaborar con los agentes de la cadena de suministro para minimizar los impactos indirectos asociados a la actividad productiva fomentando una correcta gestión ambiental en los proveedores.
  • Informar a nuestros consumidores sobre los avances del sector en materia de sostenibilidad ambiental y sobre cómo realizar un consumo sostenible de nuestros productos.

Foto de portada:
János Balázs en Flickr (cc)

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