Un equipo científico plantea la hipótesis de que estas partículas podrían agravar patologías del hígado y reclama más investigación sobre sus efectos en la salud humana.

Microp´lasticos y enfermedades hepáticas
Imagen: hopestar21 en Pixabay

Investigadores especializados en salud ambiental y hepatología han puesto el foco en los microplásticos y nanoplásticos como un posible factor emergente en el incremento global de las enfermedades hepáticas, según un artículo publicado en la revista Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology.

El trabajo, elaborado por expertos del Centre of Environmental Hepatology de la University of Plymouth, en Reino Unido, revisa estudios existentes que evidencian la presencia de estas diminutas partículas plásticas en el hígado tanto de humanos como de animales terrestres y marinos. A partir de ese análisis, los autores exploran si dicha acumulación podría estar contribuyendo directamente al desarrollo y progresión de enfermedades hepáticas.

Los científicos señalan que existe “evidencia clara” de que la exposición a micro y nanoplásticos puede provocar estrés oxidativo, inflamación y fibrogénesis en animales, procesos que también están asociados a enfermedades hepáticas avanzadas en humanos. Además, advierten de que el hígado, como principal órgano de detoxificación, podría actuar como puerta de entrada para sustancias nocivas transportadas por estos materiales, como patógenos, compuestos disruptores endocrinos o aditivos carcinogénicos.

En este contexto, el equipo introduce el concepto de “lesión hepática inducida por plásticos” y plantea la necesidad de investigar si estas partículas pueden acelerar patologías como la enfermedad hepática asociada al alcohol o la enfermedad hepática grasa de origen metabólico, que afecta a más de un tercio de la población mundial.

“La enfermedad hepática está aumentando a nivel global y ya es responsable de una de cada 25 muertes en el mundo”, explica la profesora Shilpa Chokshi, autora principal del estudio. “Aunque factores como la obesidad o el consumo de alcohol siguen siendo clave, no explican por completo la magnitud de este incremento. Esto nos ha llevado a considerar factores ambientales adicionales, incluidos los microplásticos y nanoplásticos, que podrían interactuar con procesos patológicos existentes y amplificar el daño hepático”.

El artículo también identifica importantes limitaciones metodológicas y lagunas de conocimiento que dificultan avanzar en la investigación, así como retos técnicos para detectar y cuantificar el impacto real de estas partículas en el organismo humano. Ante ello, los autores subrayan la necesidad de priorizar líneas de investigación específicas y de reforzar la colaboración entre expertos en salud y medio ambiente.

Chokshi insiste en que la creciente presencia de plásticos en el entorno cotidiano —aire, agua y alimentos— refuerza la urgencia de profundizar en este campo: “Cada vez contamos con más evidencias de que los plásticos pueden acumularse en tejidos humanos. En un mundo saturado de plásticos, estas exposiciones no solo pueden alcanzar el hígado, sino también interactuar con enfermedades preexistentes y agravar sus efectos”.

Por su parte, otros expertos implicados en el estudio advierten de que, aunque persisten incertidumbres sobre el alcance exacto del daño en humanos, la evidencia disponible ya apunta a un problema de salud pública global. En este sentido, reclaman medidas urgentes orientadas a reducir la contaminación plástica, mejorar la seguridad química de los materiales y avanzar hacia productos más sostenibles que minimicen la liberación de micro y nanoplásticos.

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