FEAD estima que en 2025 se produjeron alrededor de 10.900 incendios relacionados con baterías en instalaciones y operaciones de gestión de residuos de la UE, unos 30 al día. La organización reclama un fondo específico de prevención y recuperación para financiar las medidas de seguridad y reparar los daños.

Los incendios provocados por baterías en el sector de los residuos se han multiplicado

Los incendios provocados por baterías que llegan de forma incorrecta a los circuitos de recogida y tratamiento de residuos suponen un coste estimado de 2.660 millones de euros anuales para el sector europeo de la gestión de residuos. Así lo indican las nuevas estimaciones publicadas por FEAD (Federación Europea de Gestión de Residuos), que sitúan en aproximadamente 10.900 los incendios relacionados con baterías registrados en la Unión Europea durante 2025, una media de 30 incidentes diarios.

La organización advierte de que el problema está aumentando y afecta a todas las fases de la cadena de gestión de residuos, desde los camiones de recogida hasta las plantas de clasificación, reciclaje y tratamiento final. Además, considera que las cifras disponibles podrían estar infravaloradas, ya que muchos incidentes de pequeña magnitud son controlados por los propios trabajadores sin intervención de los servicios de emergencia y no llegan a registrarse públicamente.

Entre 2023 y 2025, los incendios relacionados con baterías ocasionaron daños valorados en unos 7.300 millones de euros en el conjunto del sector europeo. A estos costes se suman las inversiones destinadas a mejorar las instalaciones y reforzar las medidas de prevención: aproximadamente 730 millones de euros en 2025 y alrededor de 2.000 millones durante el periodo 2023-2025.

Según FEAD, estos gastos recaen prácticamente en su totalidad sobre las empresas gestoras de residuos, mientras que la contratación de seguros para estas actividades resulta cada vez más difícil y costosa.

Los incendios aumentaron un 27% en dos años

Las estimaciones de FEAD muestran que los incendios vinculados a baterías pasaron de unos 8.600 en 2023 a 10.900 en 2025, lo que representa un incremento del 27% en dos años.

Los datos de distintos países europeos reflejan una tendencia similar. En Países Bajos, los incendios en instalaciones de gestión de residuos se multiplicaron por más de cuatro entre 2016 y 2024. En Bélgica, los incendios recogidos por los medios de comunicación casi se triplicaron entre 2023 y 2025, mientras que en Alemania los incidentes también estuvieron cerca de triplicarse entre 2021 y 2025.

En Austria, un estudio realizado en colaboración con VOEB, la asociación nacional de empresas de gestión de residuos, contabilizó 147 incendios conocidos públicamente en instalaciones del sector durante 2024 y 2025, frente a los 10 registrados en 2007 y 2008.

El mismo estudio señala que, en la última década, la presencia de baterías de litio depositadas incorrectamente en la fracción resto se ha cuadruplicado, hasta superar las ocho unidades por tonelada. Esto supone que un camión de recogida de residuos con una carga media de 8,5 toneladas puede transportar alrededor de 70 baterías de litio, cada una con potencial para provocar un incendio.

El aumento de estos incidentes coincide con la creciente presencia de baterías en productos de uso cotidiano, como cigarrillos electrónicos desechables, juguetes, relojes inteligentes y auriculares inalámbricos.

Las baterías están detrás de seis de cada diez incendios

De acuerdo con las estimaciones de la federación, en 2025 se produjeron unos 17.500 incendios en el conjunto del sector europeo de los residuos. Alrededor de 10.900, es decir, seis de cada diez, estuvieron relacionados con baterías.

Su presencia supone un riesgo en distintas etapas de la gestión de residuos. En Países Bajos, aproximadamente el 40% de los incendios se producen durante la recogida. Por su parte, los registros de la base de datos ARIA de Francia recogen incidentes relacionados con baterías en instalaciones de recogida, clasificación, reciclaje y tratamiento final, así como en operaciones de gestión de residuos domésticos, envases, papel y cartón, muebles, metales y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

FEAD también pone el foco en la escasa visibilidad de estos sucesos. De los 10.900 incendios relacionados con baterías estimados en 2025, únicamente unos 1.100 llegaron a ser conocidos públicamente. En Noruega, solo el 4% de los incendios registrados requirió la intervención de los servicios de emergencia durante ese año.

«Por cada incendio del que se lee en la prensa, los trabajadores de las empresas de residuos extinguen otros nueve», señala el comunicado de la organización, que advierte de la exposición diaria del personal a estos riesgos, pese a las inversiones empresariales en prevención, protección y formación.

FEAD reclama medidas de prevención y financiación

Ante la previsión de que los incidentes continúen aumentando a medida que crece el número de baterías comercializadas, FEAD reclama a las instituciones europeas la puesta en marcha de tres medidas para reducir los riesgos y mejorar la capacidad de respuesta del sector.

La primera propuesta consiste en crear un Fondo de Prevención y Recuperación de Incendios de Baterías, financiado mediante la responsabilidad ampliada del productor (RAP) aplicada a las baterías y los dispositivos electrónicos. Su objetivo sería ayudar a las empresas gestoras a financiar medidas preventivas y recuperarse de los daños ocasionados por los incendios.

La segunda medida plantea introducir un sistema de depósito y devolución para las baterías con mayor riesgo de provocar incendios, con el fin de mejorar su recogida separada y evitar que terminen en la fracción resto o en otros flujos de reciclaje.

Por último, la federación propone prohibir los productos desechables que incorporan baterías, como los cigarrillos electrónicos de un solo uso, al considerar que generan riesgos evitables cuando llegan al final de su vida útil.

«Las empresas gestoras están invirtiendo considerablemente en prevención, pero no pueden asumir este coste por sí solas», afirma Paolo Campanella, secretario general de FEAD. Por ello, la organización defiende la creación de un fondo específico que permita financiar tanto las medidas de seguridad como la reconstrucción de las instalaciones afectadas.

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