El documento, elaborado por Sintef  para el Instituto Internacional del Aluminio (IAI), recopila prácticas para reducir las pérdidas de metal, aumentar el reciclaje y encontrar nuevas aplicaciones para los materiales residuales. La producción mundial de escoria de aluminio alcanzó los 3,27 millones de toneladas en 2024, según las estimaciones citadas por el centro de investigación noruego.

Nueva guía para mejorar el reciclaje de aluminio
Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

El centro de investigación noruego Sintef ha elaborado una guía para mejorar la gestión de las escorias generadas durante la producción y el reciclaje de aluminio. El documento, desarrollado por encargo del Instituto Internacional del Aluminio (IAI) junto con representantes de la industria y asociaciones comerciales, recoge recomendaciones para recuperar una mayor cantidad de metal y aprovechar los materiales residuales en otras aplicaciones industriales.

La iniciativa responde al aumento de los volúmenes de escoria asociados a la producción y el reciclaje de aluminio. Según las estimaciones recogidas en la guía, la generación mundial de este subproducto pasó de 2,66 millones de toneladas en 2019 a 3,27 millones de toneladas en 2024.

La escoria de aluminio se forma durante los procesos industriales y contiene aluminio metálico, además de componentes no metálicos, como óxidos y, en algunos casos, sales. Aunque gran parte de estos materiales ya se recupera, Sintef señala que todavía existen oportunidades para mejorar los procesos y reducir las pérdidas de recursos.

Prioridad a la recuperación del metal

La guía aborda las distintas etapas de gestión de las escorias, desde su generación y manipulación hasta el enfriamiento, el procesamiento y el reciclaje. También incluye aspectos relacionados con la seguridad, el transporte y la regulación.

Una de las principales recomendaciones es maximizar la recuperación del aluminio metálico antes de destinar los materiales restantes a otros usos. Según Anne Kvithyld, investigadora principal de Sintef y responsable del proyecto, la escoria retirada de los hornos puede contener más de un 90% de metal.

Para ello, el documento recoge tecnologías de recuperación que permiten extraer una mayor cantidad de aluminio y plantea desarrollar aplicaciones para la fracción no metálica. Entre los usos mencionados figuran la producción de cemento, la fabricación de materiales refractarios, los aditivos metalúrgicos y otros productos industriales.

El objetivo es evitar que materiales con potencial de aprovechamiento se gestionen únicamente como residuos y favorecer su incorporación a nuevos procesos productivos.

Un enfoque integral para gestionar las escorias

Además de las tecnologías de recuperación, Sintef recomienda actuar sobre el conjunto del proceso industrial. Entre las medidas planteadas figuran reducir la generación de escoria en origen, preservar el contenido metálico mediante una manipulación y un enfriamiento adecuados, seleccionar tecnologías de tratamiento apropiadas y desarrollar nuevas aplicaciones para los materiales residuales.

La guía también destaca la importancia de combinar buenas prácticas operativas, tecnologías eficientes y sistemas de gestión adecuados para mejorar el aprovechamiento de los recursos.

«Aunque la escoria no se puede eliminar por completo, una gestión adecuada puede ayudar a reducir las pérdidas de metales, aumentar las tasas de reciclaje de aluminio y reducir los impactos ambientales», afirma Kvithyld.

Crecimiento de la producción y del reciclaje de aluminio

La publicación sitúa estas recomendaciones en un escenario de elevada actividad del sector. De acuerdo con los datos citados por Sintef, la producción mundial de aluminio primario alcanzó los 71,4 millones de toneladas en 2024, mientras que se reciclaron 42,8 millones de toneladas de aluminio.

De esta última cantidad, 25,3 millones de toneladas procedían de chatarra vieja y 17,5 millones de toneladas, de chatarra nueva.

El aluminio se utiliza ampliamente en sectores como el transporte, la construcción, la electrificación y las energías renovables. Mejorar la recuperación del metal y aprovechar las fracciones residuales puede contribuir a un uso más eficiente de las materias primas.

La guía propone así combinar la recuperación de aluminio con el desarrollo de salidas industriales para los materiales no metálicos. Su aplicación, según el centro de investigación, podría reducir las pérdidas de recursos y ampliar las posibilidades de valorización de un subproducto cuya generación continúa aumentando.

Deje una respuesta

Queremos saber si no eres un bot *