Los criterios de la etiqueta ecológica de la UE incorporan requisitos de diseño, durabilidad, reparabilidad y uso eficiente de los recursos para distintos grupos de productos y servicios.
La Comisión Europea considera que la etiqueta ecológica europea (EU Ecolabel) puede desempeñar un papel relevante en la transición hacia una economía circular al incorporar criterios ambientales que favorecen un diseño más sostenible de los productos, la reducción de residuos y un uso más eficiente de los recursos.
En un contexto marcado por el desarrollo de nuevas iniciativas legislativas, como el futuro Reglamento de Economía Circular y la aplicación de la Directiva sobre el Empoderamiento de los Consumidores para la Transición Ecológica, el Ejecutivo comunitario presenta el distintivo como un instrumento para trasladar los objetivos de las políticas europeas al mercado y facilitar decisiones de compra basadas en información ambiental verificada.
Los criterios de la EU Ecolabel abarcan aspectos relacionados con todo el ciclo de vida de los productos, desde la selección de materias primas hasta las opciones de reutilización, reciclaje o valorización al final de su vida útil. Entre los requisitos contemplados figuran la limitación de sustancias peligrosas, el fomento de la reparabilidad y la durabilidad, el empleo de materiales reciclados o de origen sostenible y la reducción del consumo de recursos.
Estas exigencias se aplican a diferentes categorías de productos y servicios. En el caso de detergentes y productos de limpieza, los criterios incluyen requisitos sobre envases, dosificación y uso de sustancias químicas. Para productos de papel, el distintivo incorpora condiciones relacionadas con el origen responsable de las fibras y la eficiencia en el uso de los recursos. En textiles y mobiliario se valoran aspectos como la vida útil, la posibilidad de reparación y las emisiones durante su fabricación, mientras que en cosméticos se fomenta la reducción de envases innecesarios y el uso de materias primas renovables. En los establecimientos turísticos, la certificación tiene en cuenta parámetros como el consumo de agua y energía, la prevención de residuos y la gestión ambiental.
El papel de esta certificación en el desarrollo de la economía circular fue uno de los temas analizados durante el encuentro EU Circular Talk, celebrado el pasado mes de marzo y organizado por la Plataforma Europea de Partes Interesadas de Economía Circular (ECESP) y la Comisión Europea. En el evento participaron representantes de las instituciones europeas, la industria y expertos en sostenibilidad para debatir sobre la contribución del distintivo a la competitividad empresarial y a la adaptación a los nuevos requisitos regulatorios.
La Comisión destaca también la función de la EU Ecolabel como mecanismo para mejorar la fiabilidad de la información ambiental que reciben los consumidores. La reciente Directiva sobre el Empoderamiento de los Consumidores para la Transición Ecológica reconoce la etiqueta ecológica europea como una referencia de excelencia ambiental verificada, en un contexto de creciente preocupación por las declaraciones ambientales no fundamentadas o el denominado greenwashing.
Además de facilitar información contrastada a los consumidores, el distintivo sirve de apoyo a las administraciones públicas en la contratación pública verde y ofrece a las empresas una herramienta para demostrar el cumplimiento de criterios ambientales reconocidos a escala europea.
La Comisión cita también un estudio científico reciente que identifica una relación positiva entre la implantación del EU Ecolabel en los Estados miembros y los niveles de uso circular de materiales. Según esta investigación, los países con una mayor difusión de la etiqueta presentan, en general, mejores resultados en el aprovechamiento de materias primas secundarias y una menor dependencia de recursos vírgenes, lo que sugiere una vinculación entre la adopción de este tipo de certificaciones y el grado de desarrollo de la economía circular.
Con esta estrategia, Bruselas busca consolidar la EU Ecolabel como una herramienta complementaria a la normativa comunitaria para favorecer productos con menor impacto ambiental, promover un uso más eficiente de los recursos y contribuir a los objetivos europeos de prevención de residuos y economía circular.
Fuente:
Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea








