La Agencia Europea de Medio Ambiente destaca el potencial de la circularidad para disminuir la dependencia de materias primas, impulsar nuevas oportunidades empresariales y avanzar en los objetivos climáticos y ambientales, pero estima una brecha inversora de unos 82.000 millones de euros anuales hasta 2040.
La transición hacia una economía circular podría generar importantes beneficios ambientales y económicos para la Unión Europea, según tres nuevos análisis publicados por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Los informes concluyen que reforzar las medidas de circularidad permitiría reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y la contaminación atmosférica, además de disminuir la dependencia europea de materias primas importadas.
De acuerdo con el informe The environmental and climate benefits of circular economy, la aplicación de 17 medidas de economía circular en sectores como la construcción, la alimentación, la movilidad o la minería podría reducir en un 22% el impacto climático de la UE, equivalente a cerca de mil millones de toneladas de CO2. Asimismo, estas acciones permitirían disminuir un 19% el impacto sobre la biodiversidad y un 25% la contaminación por partículas finas.
La AEMA señala que estas mejoras derivan principalmente de una menor demanda de recursos naturales y de la reducción de los impactos asociados a su extracción y transformación. Además, la disminución del consumo de materias primas contribuiría a reforzar la seguridad de suministro en Europa. Según las estimaciones del organismo, la dependencia europea de minerales estratégicos importados podría reducirse alrededor de un 20% en el caso del aluminio, níquel y metales del grupo del platino, y un 12% para el cobre.
Potencial económico
Los análisis de la agencia también apuntan al potencial económico de la economía circular. El informe Unlocking the circular economy: investment needs, barriers and enabling conditions identifica oportunidades para ampliar el mercado europeo, reducir la dependencia de recursos y generar nuevos modelos de negocio vinculados a la circularidad.
No obstante, la AEMA advierte de que será necesario acelerar las inversiones para cumplir los objetivos ya fijados por las políticas europeas. El análisis estima una brecha inversora de unos 82.000 millones de euros anuales hasta 2040. Los mayores déficits se concentran en ámbitos como el diseño de productos y la gestión de su final de vida útil, especialmente en sectores como la construcción, el textil, las baterías y la automoción.
El organismo europeo también destaca la existencia de barreras estructurales de carácter económico y financiero que dificultan el desarrollo de proyectos circulares, y reclama políticas que faciliten el acceso a financiación y mejoren la viabilidad comercial de estas iniciativas.
Aprovechamiento de materiales
Otro de los estudios publicados, Material stocks in a circular economy, subraya el papel estratégico de los materiales ya integrados en edificios, infraestructuras, vehículos o maquinaria. Según la AEMA, aumentar la reutilización y reciclabilidad de estos materiales permitiría convertirlos en una fuente de materias primas secundarias, reforzando la competitividad industrial y la autonomía estratégica europea.
Actualmente, el consumo medio de materiales en Europa alcanza las 14,4 toneladas por persona y año. Cerca de la mitad de estos recursos quedan incorporados en infraestructuras y bienes de larga duración, configurando lo que la AEMA denomina “stocks materiales”, considerados clave para avanzar hacia un modelo económico más circular.








