Hace ya un mes que entró en funcionamiento el sistema digital DIWASS para los residuos sujetos a notificación previa, y el sector sigue adaptándose a un cambio que promete simplificar los procesos pero que todavía genera incertidumbre entre operadores y gestores.

El sector, un mes después de DIWASS
Foto de K en Pexels

El 21 de mayo de 2026 marcó un hito para la gestión de residuos en la Unión Europea. Ese día comenzó a ser obligatorio utilizar el Sistema Digital de Traslados de Residuos (DIWASS) para gestionar electrónicamente los movimientos transfronterizos de residuos sujetos al procedimiento de notificación previa, en aplicación del nuevo Reglamento europeo de traslados de residuos.

La plataforma, desarrollada por la Comisión Europea, busca sustituir progresivamente la documentación en papel y aspira a una gestión más eficiente, transparente y trazable de los residuos que circulan entre Estados miembros.

Sin embargo, un mes después de su puesta en marcha, la sensación predominante entre muchos operadores sigue siendo la cautela. “La incertidumbre sigue siendo la protagonista. Seguimos recibiendo consultas diarias sobre cómo funciona la plataforma, cómo registrarse o cómo cumplir correctamente con los requisitos. Existe preocupación tanto por la carga administrativa como por el riesgo de incumplir la normativa”, explica Estrella Moreira, directora de Producto de Teimas, software para la gestión y el control de residuos.

Un impacto limitado… por ahora

La relativa calma de estas primeras semanas tiene una explicación. Actualmente DIWASS afecta únicamente a los residuos sujetos a notificación previa, una parte reducida del total de los traslados internacionales. Esto significa que muchas empresas todavía no han tenido que incorporar la plataforma a su operativa habitual. Por ello, el verdadero reto llegará en los próximos meses.

La Comisión Europea confirmó en primavera un periodo transitorio para los traslados amparados por el Anexo VII, que podrán seguir gestionándose en papel hasta finales de 2026. Esta medida fue recibida positivamente por numerosas organizaciones sectoriales, que habían solicitado más tiempo para adaptarse.

Según los especialistas de Teimas, es precisamente cuando se acerque esa fecha cuando previsiblemente aumentará la presión. “El grueso de las empresas todavía no se ha enfrentado al uso cotidiano de DIWASS. A medida que se acerque el final del periodo transitorio del Anexo VII veremos más consultas, más necesidades de formación y también más situaciones reales de uso.”

Las dudas siguen siendo generales

A diferencia de lo que suele ocurrir con sistemas ya consolidados, las preguntas que llegan actualmente no están relacionadas tanto con errores concretos como con el propio funcionamiento de la plataforma.

¿Cómo registrarse? ¿Qué información es obligatoria? ¿Cómo se organizan las sedes y emplazamientos? ¿Qué diferencias existen entre países?
Estas son algunas de las cuestiones que más se repiten.

Uno de los aspectos que ha generado cierta complejidad es la adaptación de estructuras administrativas nacionales a una herramienta común para toda la Unión Europea. En España, por ejemplo, algunos criterios relacionados con la identificación de sedes y centros de producción han requerido interpretaciones específicas para alinearse con la realidad de los NIMA (número de identificación medioambiental) y los registros nacionales.

“Es normal que aparezcan dudas cuando una herramienta europea debe adaptarse a realidades administrativas diferentes en cada Estado miembro”, señala Moreira.

España parte con ventaja

A pesar de las inquietudes actuales, los expertos consideran que España afronta esta transición en una posición relativamente favorable respecto a otros países europeos. La digitalización del control de residuos no es una novedad para gran parte de los operadores españoles. Durante los últimos años, numerosas comunidades autónomas han desarrollado plataformas propias y, desde 2021, el sistema estatal e-SIR ha contribuido a consolidar la gestión electrónica de los traslados de residuos.

“Muchos operadores ya están acostumbrados a trabajar con plataformas digitales, validaciones automáticas y procedimientos telemáticos. Eso hace que el salto hacia DIWASS sea más asumible que en países donde la documentación seguía gestionándose principalmente en papel”, apunta la experta.

Esta experiencia previa podría convertirse en una ventaja competitiva durante la adaptación al nuevo marco europeo.

Una oportunidad para profesionalizar el sector

Aunque la implantación de DIWASS supone nuevos procedimientos y un esfuerzo inicial de adaptación, desde Teimas consideran que la digitalización es una tendencia irreversible y, a largo plazo, beneficiosa para todo el ecosistema de gestión de residuos.

La disponibilidad inmediata de la información, la reducción de documentación física, la  mejora de la trazabilidad y la capacidad para detectar inconsistencias o actividades irregulares son algunos de los beneficios más destacados.

Además, la digitalización facilita que todos los operadores implicados en un traslado estén correctamente identificados y autorizados, reforzando la transparencia y contribuyendo a combatir prácticas no conformes.

“La digitalización ayuda a profesionalizar el sector. Genera más confianza, mejora la competitividad de las empresas que cumplen con la normativa y permite un mejor control ambiental de los residuos”, destaca Estrella Moreira.

Mirando hacia 2027

El primer mes de vida de DIWASS confirma que el sector está avanzando hacia la digitalización europea, pero todavía se encuentra en una fase temprana de aprendizaje.

La plataforma ya está operativa y las empresas afectadas han comenzado a familiarizarse con ella. Sin embargo, las verdaderas pruebas llegarán cuando el uso se generalice y los traslados actualmente amparados por el periodo transitorio deban gestionarse también de forma electrónica.

Hasta entonces, la información, la formación y el acompañamiento seguirán siendo elementos clave para garantizar una transición ordenada hacia el nuevo modelo digital de traslados de residuos en Europa.

Deje una respuesta

Queremos saber si no eres un bot *