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Se trata, según los autores del proyecto, de una forma económica y práctica de secuestrar las emisiones bovinas y utilizarlas como sustituto energético renovable.

almacenamiento del biogás en la mochila
El gas metano se almacena en una mochila sobre el lomo de la vaca. Foto: INTA

De todos es sabido que las vacas emiten grandes cantidades de metano, un gas que ahora puede ser aprovechado como energía alternativa para uso doméstico. Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) han demostrado que es posible capturar el metano de los bovinos, transformarlo en biocombustible y utilizarlo para generar luz, calor, alimentar un frigorífico y hasta el motor de un vehículo.

“Como los bovinos liberan gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, proponemos una forma económica y práctica de secuestrar esas emisiones y utilizarlas como sustituto energético”, afirmó el coordinador del grupo de Fisiología Animal del INTA Castelar (Buenos Aires), Guillermo Berra. La energía obtenida de las flatulencias bovinas serviría para que, “en aquellos lugares donde no llega la convencional, los productores tengan una alternativa para cocinar, iluminar sus viviendas e, incluso, manejar sus autos”, indicó el investigador.

De acuerdo con uno de los técnicos que participa del proyecto, Ricardo Bualo, el biometano purificado y comprimido puede ser utilizado para generar energía calórica, lumínica y motriz. “Una vaca emite alrededor de 300 litros de metano por día”, explica el experto; esta energía sería suficiente hacer funcionar un frigorífico de 100 litros de capacidad a una temperatura entre dos y seis grados durante un día completo. Para el investigador, ahora es necesario transferir este conocimiento a los productores para que su uso se extienda.

En el problema está la solución

Además de brindar respuesta a la falta o escasez de fuentes energéticas, esta iniciativa busca disminuir la cantidad de GEI que se emiten a la atmósfera. De acuerdo con un informe de la FAO, las emisiones asociadas a las cadenas productivas de la ganadería representan el 14,5% de todas las emisiones antropogénicas (de origen humano) y entre las principales fuentes se encuentran las generadas durante la digestión de las vacas (39%) y la descomposición del estiércol (10%).

Guillermo Berra ha manifestado al respecto que se busca “aprovechar la fermentación anaeróbica que tiene lugar en el interior del animal para obtener energía renovable e implementar un mecanismo de reducción de esos gases”.

Los investigadores comparan la funcionalidad de un bovino con la de un biodigestor y consideran que “ambas tienen una fermentación carente de oxígeno, aunque producen metano y dióxido de carbono en proporciones diferentes”. En este sentido, Berra indicó que “en períodos invernales, el biodigestor necesita de energía para alcanzar temperatura óptima de fermentación, mientras que la vaca por su propio metabolismo mantiene 38,5 grados de forma continua para hacerlo. Además, el biodigestor necesita ser cargado y descargado por el personal y la vaca se alimenta y desecha sola”.

Una mochila de biogás

Para la captura del gas, los técnicos del INTA utilizaron un sistema de cánulas comunicadas directamente con el estómago del rumiante –donde se aloja el metano– para llenar una bolsa plástica que, a modo de mochila, se ubica en el lomo del animal.

Según indicó el coordinador del proyecto, “la cantidad de gases recolectados varía según el alimento ingerido y el tamaño del ejemplar: una vaca adulta emite cerca de 1.200 litros por día, de los cuales entre 250 y 300 son metano”.

Debido a que el animal genera diferentes gases, la iniciativa propone el uso de un compuesto industrial como la monoetanolamina (MEA), para extraer el dióxido de carbono y el ácido sulfhídrico y purificarlos hasta obtener una concentración de alrededor de 95%.

Según explicó Ricardo Bualo, para que la acción de la MEA sea más eficiente, se utilizó un método de burbujeo similar a los que se utilizan en las peceras, debido a que “las burbujas hacen que haya más superficie de gas que se expone al compuesto y se purifique. El gas filtrado, que es enriquecido en metano, se almacena en otro contenedor y, en caso de que sea necesario aumentar su concentración –puesto que para utilizarse con fines energéticos es necesario que esta sea mayor al 60%–, se repite el proceso”. Posteriormente se somete a un método de compresión sencillo para ser almacenado en garráfas.

De acuerdo con el responsable de ese proceso, Diego Mena, “se utilizó una bici-bomba, una bicicleta fija con un pistón incorporado que permite movilizar el gas y comprimirlo”. Así, este “digestor de cuatro patas” podría ofrecer una doble solución: generar energía de manera eficiente y sustentable y evitar la acumulación de GEI en la atmósfera.

Protestas por maltrato animal

Como cabía esperar, la web del INTA ha recibido numerosas quejas por el hecho de someter a las vacas a esta práctica, algo que algunos califican de maltrato animal. Ante estos comentarios Guillermo Berra ha asegurado “tener siempre presente el cuidado y respeto por los animales ya que el hecho que sean de producción no significa que deba descuidarse su trato”. De esta manera, según explica el experto, la colecta de gases se produjo a partir de una comunicación del saco dorsal del rumen –una de las cavidades del aparato digestivo– con el exterior a través de una fistula que tiene un diámetro de 2 mililimetros. Para ello, se efectuó una micropunción con anestesia local en la zona de aplicación, por lo que el animal no experimentó dolor alguno.

Por otro lado, la mochila que se colocó en su espalda tiene un peso que no supera los 500 gr, por lo que, según Berra “estos animales llevan una vida semejante a la de resto del rodeo: consumen su alimento, se desplazan y tienen a sus crías”.

2 Responses to “Consiguen almacenar el metano expelido por las vacas para hacer biocombustible”

  1. El Rastreador de Noticias, Responder

    […] Consiguen almacenar el metano expelido por las vacas para hacer biocombustible […]

  2. Silvina, Responder

    Ojalá nos conquisten extraterrestres que nos exploten como nosotros explotamos a los animales.

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