Los países que se adhieran al Compromiso Mundial sobre el Metano se comprometen a alcanzar el objetivo colectivo de reducir para 2030 las emisiones mundiales de este gas de efecto invernadero en al menos un 30% con respecto a los niveles de 2020.

Acuerdo global para reducir las emisiones de metano a la atmósfera
Los vertederos son uno de los grandes emisores de metano. Foto de Tom Fisk en Pexels

La Unión Europea y Estados Unidos han anunciado el Compromiso Mundial sobre el Metano, una iniciativa para reducir las emisiones mundiales de metano que se lanzará en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) que se celebrará en noviembre en Glasgow (Escocia).

El metano es un potente gas de efecto invernadero y, según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, es responsable de aproximadamente la mitad del aumento neto de 1,0 grados centígrados de la temperatura media mundial desde la era preindustrial. La reducción rápida de las emisiones de metano es complementaria a la acción sobre el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, y se considera la estrategia más eficaz para reducir el calentamiento global a corto plazo y mantener el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados.

Los países que se adhieran al Compromiso Mundial sobre el Metano se comprometen a alcanzar el objetivo colectivo de reducir para 2030 las emisiones mundiales de metano en al menos un 30% con respecto a los niveles de 2020 y a avanzar en el uso de las mejores metodologías disponibles para cuantificar las emisiones de metano, centrándose especialmente en las fuentes de altas emisiones.

El cumplimiento del compromiso reduciría el calentamiento en al menos 0,2 grados centígrados para 2050. Los perfiles de las emisiones de metano y el potencial de reducción varían mucho de un país a otro, pero todos pueden contribuir a alcanzar el objetivo global colectivo mediante una reducción nacional adicional de metano y acciones de cooperación internacional.

Las principales fuentes de emisiones de metano son el petróleo y el gas, el carbón, la agricultura y los vertederos. Estos sectores tienen diferentes puntos de partida y un potencial variable de reducción de metano a corto plazo, con el mayor potencial de mitigación específica para 2030 en el sector energético.

La reducción del metano ofrece otros beneficios importantes, como la mejora de la salud pública y la productividad agrícola. Según la Evaluación Mundial del Metano de la Coalición por el Clima y el Aire Limpio (CCAC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la consecución del objetivo para 2030 puede evitar más de 200.000 muertes prematuras, cientos de miles de visitas a urgencias relacionadas con el asma y más de 20 millones de toneladas de pérdidas de cosechas al año de aquí a 2030, gracias a la reducción de la contaminación por ozono troposférico causada en parte por el metano.

La Unión Europea y ocho países ya han manifestado su apoyo al Compromiso Mundial sobre el Metano. Estos países incluyen seis de los 15 principales emisores de metano a nivel mundial y juntos representan más de una quinta parte de las emisiones mundiales de metano y casi la mitad de la economía mundial.

 

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