La industria advierte de incoherencias en la política comercial de la UE mientras aumentan las exportaciones de productos semielaborados hacia Asia.

La reciente inestabilidad en Oriente Medio, con interrupciones en el suministro de aluminio a través del estrecho de Ormuz, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales y ha reavivado el debate en la Unión Europea sobre el comercio de materiales reciclados. Así lo señala la asociación sectorial Recycling Europe en un documento de posición publicado este 16 de abril.
Las disrupciones en la producción y logística de aluminio en países del Golfo —como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Omán— han provocado un incremento de precios en productos semielaborados como lingotes y tochos. Este contexto ha favorecido que fundiciones europeas intensifiquen sus exportaciones hacia mercados asiáticos, especialmente Japón, en busca de mejores condiciones comerciales.
Según la organización, este fenómeno evidencia una aparente contradicción en el enfoque europeo: mientras se debate la posibilidad de restringir las exportaciones de chatarra de aluminio para reforzar la autonomía estratégica, aumentan las salidas de productos transformados considerados también críticos por la normativa comunitaria.
Recycling Europe subraya que estas exportaciones responden a una lógica económica vinculada a la debilidad de la demanda interna en sectores clave como la automoción o la construcción, afectados por la desaceleración industrial en la UE. En este contexto, advierte de que aplicar restricciones a la exportación de materiales reciclados podría generar efectos adversos en toda la cadena de valor.
La entidad rechaza de forma tajante cualquier limitación al comercio exterior de chatarra de aluminio, al considerar que el libre comercio actúa como mecanismo de equilibrio frente a la volatilidad de la oferta y la demanda. Además, señala que ciertos tipos de aluminio reciclado ya no encuentran salida en el mercado europeo, por lo que su exportación resulta necesaria para evitar su eliminación o el colapso de los sistemas de recogida y reciclaje.
El documento apunta también a las consecuencias económicas que podría acarrear una política restrictiva, como la paralización de inversiones en el sector del reciclaje y el cierre de empresas, incluso aquellas que han apostado por tecnologías avanzadas.
Actualmente, aproximadamente el 80% del aluminio reciclado en la UE se reutiliza dentro del propio mercado comunitario, mientras que el 20% restante se exporta, principalmente en calidades sin demanda interna.
Como alternativa, Recycling Europe propone centrar las políticas europeas en reforzar la competitividad industrial mediante medidas de defensa comercial dirigidas a productos importados, siguiendo un enfoque similar al de Estados Unidos, que excluye la chatarra de aluminio de sus restricciones.
A medio y largo plazo, la organización considera prioritario abordar el diferencial de costes energéticos que afecta a la industria europea, promoviendo el acceso a energía asequible, abundante y baja en carbono como elemento clave para sostener la producción y el reciclaje dentro del territorio comunitario.







