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La instalación, que requerirá una inversión de 32 millones de euros, tendrá capacidad para clasificar y valorizar los residuos urbanos mezclados, evitando así su depósito directo en el vertedero.

Cogersa adjudica el anteproyecto de la planta de clasificación de basura bruta
Contenedores de fracción resto en Gijón (Asturias). Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La comisión delegada del Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) ha aprobado la adjudicación a la empresa TPF Getinsa Euroestudios de la redacción del anteproyecto de la futura planta de clasificación de la bolsa negra o fracción resto, que supondrá una inversión total de 32 millones. El proyecto cuenta con un presupuesto de 34.073 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de 49 días. Este es el siguiente paso para contratar una instalación que permitirá avanzar en el cumplimiento de los objetivos legales de 2020; es decir, separar al menos el 50% de los residuos urbanos y prescindir del vertido directo.

La planta de basura bruta deberá tener capacidad para abordar la clasificación y valorización de los residuos urbanos (domésticos y comerciales) que lleguen mezclados a las instalaciones centrales del consorcio en Serín, de manera que dejen de depositarse de forma directa en el vertedero del valle de La Zoreda y puedan ser aprovechados.

Por otra parte, el consejo de administración de Cogersa acordó ayer iniciar el expediente de contratación de una campaña de publicidad y comunicación para fomentar el reciclaje. La campaña se licitará por un importe de 636.944 euros y se desarrollará en prensa, radio, televisión, redes sociales, internet y exteriores.

La campaña persigue impulsar la participación de la ciudadanía en la recogida separada de residuos urbanos, aquellos que se generan en hogares, comercios, edificios colectivos de servicios, centros educativos, etcétera, promoviendo la clasificación y colocación de la basura en el contenedor adecuado, según el caso: papel y cartón, envases ligeros (latas, briks, recipientes de plástico, corcho blanco, papel de aluminio), vidrio (botellas y tarros) y la fracción orgánica domiciliaria (restos de alimentos). Éste último es el primer eslabón de la cadena del reciclaje y parte esencial del desarrollo sostenible.

Separación de biorresiduos e implantación del quinto contenedor

La empresa pública también ha acordado adjudicar a la empresa SM Servicios Medioambientales las campañas de educación, publicidad y contenedores en acera y domiciliarios que apoyarán la prueba piloto de recogida separada de materia orgánica en los municipios de Carreño y Grado, que cuentan con una inversión de 62.436 euros y de 67.639 euros, respectivamente. Esta iniciativa persigue impulsar la recogida selectiva de materia orgánica sin incrementar el coste para los ayuntamientos. Así, se reducirán al menos dos días de retirada de la fracción resto y se sustituirán por otros dos de recogida de materia orgánica.

Cogersa trabaja ya con los dos concejos en la elaboración del plan para la implantación del quinto contenedor. Está previsto que el servicio se ponga en marcha en las capitales de ambos municipios, de forma experimental, a principios de junio. Todos los vecinos recibirán un contenedor de 10 litros de capacidad y se desarrollarán acciones de formación y sensibilización relacionadas con la separación de los biorresiduos y el uso de los contenedores específicos.

La recogida separada de materia orgánica se iniciará en Candás y Grado combinando los días que afecta a la basura mezclada y la orgánica. Cogersa pretende demostrar así que es posible rediseñar este servicio para lograr mayor eficiencia ambiental y económica, siguiendo parámetros que se usan ya en numerosas ciudades europeas y en otras comunidades. Este cambio supone un ahorro de costes en los días de recogida, lo que permite dedicar esos recursos a la puesta en marcha del nuevo servicio del contenedor marrón.

Cogersa cuenta desde finales de 2013 con una planta especializada en el tratamiento de la materia orgánica que tiene capacidad para tratar 30.000 toneladas al año. En esa instalación, los biorresiduos se transforman en un digestato que se emplea para producir compost, mientras que el biogás se aprovecha para generar energía eléctrica renovable.

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