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Alemania, Italia y Reino Unido estarían bloqueando las propuestas de la Comisión sobre Ecodiseño, mientras que España se sitúa entre los Estados con una postura indiferente, según ECOS y EEB.

Mapa con la posición de los países europeos a las propuestas sobre ecodiseño

Varios países están bloqueando las propuestas de la UE que obligarían a los fabricantes a hacer que ciertos productos, como lavadoras y televisores, sean más fácilmente reparables y reciclables, según denuncian las organizaciones medioambientales ECOS y EEB, que han elaborado un mapa con la posición de los distintos países en esta cuestión.

Las ONG revelan la posición de cada Estado miembro durante las negociaciones que tuvieron lugar en Bruselas durante los últimos 18 meses sobre cuestiones de Ecodiseño. Se espera que los países voten sobre un conjunto de nuevos requisitos de diseño ecológico hasta el final del año.

La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa propuestas para facilitar a los consumidores la reparación de ciertos productos en lugar de tener que comprar otros nuevos. Esto generaría beneficios ambientales sustanciales al reducir los residuos, además impulsar la creación de empleo en el sector de la preparación para la reutilización, según Chloé Fayole, de ECOS, responsable de la campaña Coolproducts, que asistió a las discusiones. «En este momento, los consumidores se ven obligados a descartar productos, ya que la reparación es imposible o inaccesible», ha explicado.

Según sus declaraciones durante las reuniones, Alemania, Italia y el Reino Unido bloquean actualmente las propuestas, mientras que Francia, Polonia y España se muestran indiferentes o han adoptado una postura neutral. Debido al alto peso que tienen sus votos, es probable que las propuestas se eliminen de la agenda si sus posiciones no varían.

Suministro obligatorio de repuestos

En los últimos veinte años, las políticas de Ecodiseño y etiquetado energético ya han mejorado los productos domésticos e industriales al hacer que funcionen mejor con menos energía. Esto reduce las facturas de energía de los hogares y las empresas y la intensidad energética de nuestras economías, incluso a medida que crecen.

Bruselas está ahora tratando de dar un paso más, para asegurarse de que estos productos también duren más tiempo y sean más fáciles de reparar y reciclar. Las propuestas sobre lavavajillas, lavadoras, refrigeradores, televisores, pantallas y otros productos electrónicos podrían adoptarse antes de fin de año. Reclaman que los productos puedan desmontarse y reensamblarse nuevamente, prever el suministro obligatorio de repuestos durante varios años, los documentos y herramientas necesarios para la reparación, diseños que permitan un fácil acceso a las partes que podrían romperse, así como disposiciones para una mayor reciclaje efectivo.

«Esta sería una gran victoria para los consumidores, talleres de reparación, recicladores y el medio ambiente», dijo Chloé Fayole. «Es difícil creer que alguien votará en contra de tales mejoras en nuestra vida cotidiana».

Sin embargo, «si nada cambia, las disposiciones ambiciosas desaparecerán de los textos legales. Europa tiene el potencial de hacer mucho pero no puede hacerlo sin los gobiernos nacionales», concluyó Fayole.

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