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Reducir los residuos plásticos es uno de los principales objetivos de la nueva norma autonómica, que además de los objetivos de reciclaje establecidos por la UE, incluye también un objetivo específico de reutilización del 3% de los residuos domésticos.

Baleares aprueba su ley autonómica de residuos
Contenedores de residuos urbanos en Menorca. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

El Parlamento Balear aprobó ayer su primera ley autonómica de residuos y suelos contaminados. Es, por lo tanto, una norma pionera y que va en la línea acordada para los estados miembros en materia de gestión de residuos. La Ley balear de residuos ha sido aprobada después de un amplio proceso de participación durante el cual se han recibido más de 800 aportaciones.

La reducción de los plásticos es uno de los objetivos principales de la nueva norma. Así, a partir de 2021, no se podrán comercializar bolsas de plástico de un solo uso y únicamente se permitirán bolsas compostables en establecimientos de venta a granel; las anillas de latas y botellas de bebidas solo podrán ser biodegradables; las bandejas para alimentos, los vasos, los cubiertos, las pajitas para bebidas, los bastoncillos de las orejas, los bastoncillos para caramelos y los platos de plástico de un solo uso sólo se podrán comercializar solo si son compostables.

Además, los cosméticos y dentífricos no podrán contener microplásticos o nanoplásticos; se tendrán que comercializar las versiones reutilizables de mecheros, cartuchos y tóneres de impresora y fotocopiadora; las cápsulas de un solo uso de café, infusiones, caldos y otros utilizadas en cafeteras se tendrán que fabricar con materiales compostables o bien tendrán que ser fácilmente reciclables. En todo caso, estarán sometidas a responsabilidad ampliada del productor.

Las cápsulas de un solo uso de café, infusiones o caldos tendrán que fabricarse con materiales compostables o ser fácilmente reciclables

En la línea de prevención de generación de residuos, se promoverá la instalación de fuentes de agua potable o el suministro en envases reutilizables y no se podrán distribuir bebidas en envases de un solo uso en las instituciones públicas.

Además, la Ley también establece que los establecimientos de hostelería y restauración siempre ofrecerán a los clientes la posibilidad de consumir agua no envasada apta para el consumo humano, de manera gratuita y complementaria.

En los acontecimientos públicos que cuenten con apoyo de las administraciones públicas, se tendrán que implantar alternativas a la venta y la distribución de bebidas envasadas y de vasos de un solo uso.

Aunque la reducción de los plásticos es uno de los principales objetivos, la Ley también regula otros tipos de residuos. Así, por ejemplo, las toallitas húmedas tendrán que incorporar información sobre los efectos de estas en el medio ambiente; y las ordenanzas municipales tendrán que incorporar medidas de prevención y minimización del abandono de residuos en las playas, como las colillas de tabaco.

También se toman medidas para reducir el desperdicio alimentario con el objetivo que en 2030 este se reduzca a la mitad que en el año 2020.

Reciclaje y reutilización

En materia de reciclaje, se marcan objetivos claros. En 2021 los municipios tendrán que alcanzar el 50% de reciclaje en materiales como papel, metales, vidrio, plástico y biorresiduos de origen doméstico. El año 2030 esta cifra tendrá que llegar al 65%. Con respecto a los envases, se tendrán que reciclar el 75% antes del 2030.

Hay que subrayar que, en todo caso, se aplicarán métodos que aseguren que se cumple uno de los principios fundamentales de la Ley: “quien más contamina, más paga”.

Con todo, no solo hay que fomentar el reciclaje para reducir la cantidad de residuos y, por lo tanto, la Ley también prevé objetivos en materia de reutilización. Por ejemplo, en 2025 un 3% de los residuos domésticos gestionados se tienen que preparar para reutilizarse. En este sentido, hay que destacar que dentro de la tramitación parlamentaria se ha incorporado un objetivo de reutilización de los envases de bebidas para 2030.

Una vez entre en vigor la normativa, quedará prohibida la importación de residuos en plantas de tratamiento públicas de las Islas Baleares. Además, no se podrá incinerar ni verter ningún tipo de residuos sin que antes haya sido pretratado.

La Ley de residuos de Baleares dará a todos los actores implicados dos años para adaptarse. Con todo, hay que subrayar que muchos de estos actores, como grandes cadenas de distribución de alimentos o administraciones municipales, ya toman medidas en la línea que marca el articulado.

En definitiva, con la aprobación de esta Ley, las Islas Baleares inician un cambio de modelo basado en la prevención y el fomento de la economía circular que requerirá la colaboración de las administraciones, las empresas y los ciudadanos. Todo, con el objetivo de asegurar el mantenimiento del medio ambiente y la sostenibilidad en un territorio tan frágil como son las Islas Baleares.

 

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