Este proceso químico permite recuperar los metales de forma selectiva y segura, sin el coste energético y medioambiental de la fundición.
La Universidad de Edimburgo, en Escocia, ha concedido a la empresa de procesamiento de minerales Lithium Universe la licencia para la explotación de un innovador proceso que permite una extracción más limpia de metales de alto valor, como oro y cobre, a partir de residuos electrónicos.
Desarrollado por el profesor Jason Love y la profesora Carole Morrison de la Facultad de Química de la Universidad de Edimburgo, el proceso de extracción de oro y cobre mediante diamida (GCDE, por sus siglas en inglés) utiliza compuestos orgánicos para extraer selectivamente metales de aparatos electrónicos desechados. En virtud de una licencia exclusiva, Lithium Universe implementará y sublicenciará la tecnología a nivel mundial como parte de su estrategia de expansión en el reciclaje de metales preciosos.
Los residuos electrónicos son uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento en el mundo, y se prevé que alcancen alrededor de 93,5 millones de toneladas para 2030. Sin embargo, solo alrededor del 20% se recicla utilizando métodos respetuosos con el medio ambiente.
Estos residuos son valiosos, ya que los dispositivos y las placas de circuitos impresos son ricos en oro y cobre. A los precios actuales, el contenido de oro de una tonelada de residuos electrónicos tiene un valor cercano a los 40.000 euros, a lo que hay que añadir unos 1.700 euros por el cobre.
Sin embargo, el procesamiento tradicional de los residuos electrónicos se basa en la fundición en hornos a más de 1200 °C o en la lixiviación agresiva, procesos que consumen mucha energía y son contaminantes.
En cambio, el proceso del GCDE utiliza hidrometalurgia a baja temperatura y pequeños ligandos orgánicos reutilizables para extraer los metales de forma secuencial, en condiciones suaves y evitando la extracción con cianuro, mercurio y disolventes orgánicos.
«Los residuos electrónicos son, en la práctica, un “mineral urbano” de de gran calidad -explica el profesor Love-. Nuestro objetivo era diseñar un proceso químico que permitiera recuperar esos metales de forma selectiva y segura, sin el coste energético y medioambiental de la fundición».
«La diamida se comporta como un imán molecular para el oro. Al continuar con un paso selectivo para el cobre, podemos recuperar dos de los metales más valiosos de los residuos electrónicos con una alta pureza y un menor impacto medioambiental», asegura el experto.
Lithium Universe tiene previsto integrar el GCDE en su División de Reciclaje de Metales Preciosos, junto con sus tecnologías de recuperación de plata para paneles solares al final de su vida útil.








