La industria española de los plásticos alerta del impacto de la medida en la competitividad del sector y en la generación de empleo, y lamenta que no se aplique a otros materiales más difíciles de reciclar y con mayor impacto ambiental.

El sector de los plásticos ante la nueva ley de residuos

La cadena de valor de los plásticos, a través de la plataforma EsPlásticos, ha mostrado su rechazo a algunas de las medidas recogidas en el proyecto de ley de residuos y suelos contaminados remitido por el Gobierno a las Cortes el pasado martes.

Así, respecto al impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables, el sector lo considera «discriminatorio», ya que sólo se aplica a los envases de plástico no reutilizables y no de otros materiales que también son susceptibles de acabar en el medio ambiente. En un comunicado, la plataforma asegura que «el impuesto no supondrá un beneficio para el medio ambiente, dado que provocará un cambio hacía envases y productos de otros materiales más pesados generando un aumento en el total de residuos».

Si bien esta medida contempla la exención del impuesto para los envases médicos y farmacéuticos, EsPlásticos lo considera insuficiente y cree que debería ampliarse a los envases industriales y comerciales también» dado que su uso es indispensable y de difícil sustitución por cuestiones de seguridad, transporte y logística».

Igualmente, la industria del plástico reclama un periodo de transición más amplio -6 meses frente a los 3 que recoge la ley- para empezar a aplicar el impuesto, una vez publicado el reglamento que lo desarrolle.

Por otro lado, la plataforma asegura que este impuesto afectará principalmente a los consumidores de rentas medias y bajas, ya que «generará una subida en el precio de muchos productos de primera necesidad cuyo envase contienen plástico, encareciendo la cesta de la compra».

Respecto de las exenciones a las importaciones de envases de plástico, la industria española reclama que estas se acoten a un límite máximo mensual de 5 kg, para evitar el fraccionamiento de envíos con el fin de eludir el pago y proteger así su competitividad.

El ejemplo de Portugal

En cuanto a los objetivos de reducción del consumo de envases de plástico desechables para comida y bebida -50% en 2026 y 70% en 2030-, EsPlásticos los considera «desmesurados», y alerta de que estos envases acabarían siendo sustituidos por otros más pesados, complejos (multimaterial) y difíciles de reciclar, lo que acarrearía un mayor impacto ambiental.

En este sentido, destaca el ejemplo de Portugal, que ha fijado objetivos del 30% para 2026 y del 50% para el 2030, incluyendo en los mismos a todos los envases de un solo uso, independientemente del material con el que estén fabricados, «lo que parece más alineado con el objetivo de impulsar la economía circular».

Por último, el sector cree que el impacto de esta nueva ley podría acarrear en la próxima década una reducción de más del 40% del empleo que genera (más de 93.000 puestos de trabajo directos y 255.000 incluyendo empleo indirecto e inducido).

EsPlásticos recuerda que la industria del plástico se encuentra completamente volcada en «fabricar productos más reciclables y que incorporan un mayor contenido en reciclado, e innovando en modernos procesos de reciclado».

Entre los aspectos del Anteproyecto de Ley que sí valora positivamente el sector de los plásticos está el de la creación de un impuesto de carácter indirecto para erradicar el depósito en vertedero de aquellos residuos que no han pasado por un proceso de reciclaje finalista, una práctica que se verá desincentivada con esta medida, fomentándose el reciclaje.

 

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