Expertos de todo el mundo analizan el papel creciente de la robótica en las plantas de reciclaje y alertan sobre el impacto de las baterías de litio en la seguridad de las instalaciones.

La incorporación de sistemas robotizados en las plantas de reciclaje de metales y el aumento de los incendios provocados por baterías de litio fueron dos de los principales temas abordados durante la reunión del Comité de Fragmentadores (Shredder Committee) de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR), celebrada en el marco de la Convención Mundial del Reciclaje en Gotemburgo (Suecia).
Representantes de la industria coincidieron en señalar que la automatización está ganando protagonismo como respuesta a la creciente dificultad para encontrar mano de obra especializada y a la necesidad de mejorar la calidad de los materiales recuperados. Al mismo tiempo, advirtieron de que la presencia cada vez mayor de baterías de litio en los flujos de residuos está incrementando los riesgos operativos en las instalaciones de tratamiento.
La robótica gana terreno en las plantas de reciclaje
Durante el encuentro, Michael McMenamin, director regional de ventas para Reino Unido de ZenRobotics, expuso cómo la inteligencia artificial y la robótica están contribuyendo a resolver algunos de los desafíos que afronta el sector.
Según explicó, el incremento de los costes laborales y las dificultades para contratar y retener personal están acelerando la adopción de sistemas automatizados de clasificación. “Es bastante habitual escuchar cifras de entre 35.000 y 45.000 euros al año para un operario de selección en Europa”, señaló McMenamin, quien destacó además los problemas asociados a la contratación y formación de trabajadores en un mercado laboral cada vez más tensionado.
La compañía indicó que sus sistemas robotizados ya operan en más de un centenar de instalaciones y son capaces de identificar y retirar automáticamente materiales no deseados en líneas de reciclaje de metales férreos, como cables, cobre o residuos impropios, mediante sensores e inteligencia artificial.
Los equipos pueden reconocer más de 250 tipos de objetos y materiales diferentes, además de incorporar nuevos criterios de selección a medida que evolucionan las necesidades de las plantas. Cada brazo robotizado puede realizar alrededor de 2.300 operaciones de recogida por hora.
Preocupación por los incendios causados por baterías
La otra gran preocupación planteada durante la reunión fue el incremento de los incendios asociados a baterías de litio presentes en residuos electrónicos, aparatos eléctricos y vehículos fuera de uso.
George Adams, consejero delegado de SA Recycling, alertó sobre la necesidad de asumir que este tipo de incidentes forman ya parte de la realidad operativa del sector. “No se trata de si vas a tener un incendio; vas a tener un incendio”, afirmó durante su intervención.
Adams advirtió de que los incendios no solo generan daños materiales y riesgos para los trabajadores, sino que también afectan a la imagen de toda la industria y pueden derivar en nuevas exigencias regulatorias. Como ejemplo, explicó que en California se están estudiando cambios normativos para endurecer la regulación de las instalaciones de reciclaje debido al aumento de estos incidentes.
Preparación y prevención
El responsable de SA Recycling insistió en la importancia de reforzar las medidas preventivas mediante una mejor inspección de las cargas recibidas, la segregación de materiales de riesgo y la formación periódica de los trabajadores.
Entre las recomendaciones trasladadas al sector figuran la realización de simulacros regulares, la coordinación con los servicios de emergencia locales, la creación de cortafuegos entre acopios de materiales y la disponibilidad inmediata de recursos hídricos para la extinción de incendios.
La creciente presencia de baterías en numerosos flujos de residuos se ha convertido en uno de los principales retos de seguridad para la industria del reciclaje, especialmente en instalaciones de tratamiento de metales, residuos electrónicos y vehículos al final de su vida útil.
Más de 1.200 fragmentadoras en todo el mundo
Durante la reunión también se presentó la última edición de la World Shredder List de BIR, el inventario internacional de fragmentadoras de más de 1.000 caballos de potencia.
Según los datos actualizados, existen actualmente 1.239 instalaciones de este tipo en todo el mundo, frente a las 1.229 registradas el año anterior. Norteamérica concentra 326 equipos, mientras que la Unión Europea y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) suman 267 instalaciones. El resto del mundo reúne 646 unidades.







