La iniciativa movilizará 414 millones de euros e incluye medidas de economía circular para recuperar materiales de residuos mineros y equipos electrónicos, así como el primer programa nacional de exploración minera en cinco décadas.

I Plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030

El Consejo de Ministros aprobó ayer el I Plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030, una estrategia que movilizará 414 millones de euros y que busca reforzar el abastecimiento de recursos clave para la transición energética y digital. El plan, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, incorpora medidas orientadas tanto al desarrollo de la actividad minera como a la recuperación de materiales a través del reciclaje y la economía circular.

La iniciativa se articula en torno a cuatro ejes: autonomía estratégica, impulso industrial, circularidad y sostenibilidad ambiental. En total, contempla 34 actuaciones interdepartamentales —de carácter regulatorio, sectorial, transversal y de fomento de la I+D+i— con el objetivo de mejorar el conocimiento de los recursos minerales disponibles, fortalecer la trazabilidad de las materias primas y fomentar su recuperación a partir de residuos.

El plan se alinea con el Critical Raw Materials Act de la Unión Europea y con el segundo plan de acción comunitario de economía circular. En este contexto, la UE ha identificado 34 materias primas críticas necesarias para sectores estratégicos como las energías renovables, la movilidad eléctrica, las tecnologías digitales o la industria aeroespacial.

Entre las medidas previstas destacan cambios normativos para actualizar la regulación de los residuos de las industrias extractivas y la seguridad minera, así como actuaciones para restaurar instalaciones mineras abandonadas y mejorar la gestión de espacios afectados por estas actividades. También se plantea impulsar la recuperación de materias primas a partir de residuos electrónicos y de las más de 1.000 balsas y escombreras mineras existentes en el país, una línea con potencial para reforzar el aprovechamiento de recursos secundarios.

Uno de los elementos centrales del plan es el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030 (PNEM), dotado con 182 millones de euros. Este programa prevé destinar 150 millones a campañas de exploración mediante nuevas tecnologías y 32 millones al aprovechamiento de residuos de la industria extractiva que contengan materias primas de interés.

Las actuaciones del PNEM incluirán cartografía geológica avanzada, estudios geoquímicos y geofísicos, sondeos y el uso de modelos predictivos basados en inteligencia artificial. También se contempla la elaboración de inventarios y bases de datos sobre residuos mineros, así como la integración de la información generada en mapas de potencialidad minera.

El programa será desarrollado por organismos como el Instituto Geológico y Minero de España, junto con comunidades autónomas, empresas públicas como Hunosa y otros actores del sector.

La iniciativa supone además el primer programa estatal de exploración minera sistemática en cerca de cinco décadas. El último precedente fue el Plan Nacional de Minería 1969‑1970, en una etapa en la que las materias primas estratégicas tenían un perfil distinto al actual. En esta ocasión, el enfoque se dirige especialmente a recursos clave para las tecnologías limpias, como litio, níquel, cobalto o tierras raras.

España mantiene una posición relevante en la producción de determinados minerales en Europa, con cerca de 2.600 explotaciones activas y más de 30.000 empleos directos. Entre otras materias, es el segundo productor europeo de cobre y uno de los principales proveedores de fluorita, feldespato, estroncio o wolframio.

El plan pretende mejorar el conocimiento y la gestión de estos recursos en un contexto marcado por la creciente demanda de materiales para la descarbonización y la digitalización de la economía, al tiempo que incorpora líneas de actuación vinculadas a la restauración ambiental, la biodiversidad y el desarrollo territorial.

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