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En Europa existen más de 65.000 depuradoras de aguas residuales que aportan un servicio básico a la ciudadanía y a las empresas. Sin embargo, al igual que cualquier instalación industrial, estas plantas tienen un considerable consumo energético y su correspondiente impacto ambiental, razón por la que se sigue trabajando para mejorar su eficiencia.

depuradora de aguas residuales
El proyecto busca mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental de las depuradoras. Foto: bjornmeansbear en Flickr (cc)

A través del proyecto europeo OptimEDAR (“Efficient Management of Small and Medium Wastewater Treatment Plants”), liderado por la empresa española ADASA Sistemas, un grupo de ingenieros pretende demostrar la viabilidad de una nueva tecnología que reporta ahorros energéticos de hasta un 25% y la eliminación de hasta un 20% más de nutrientes en las estaciones depuradoras.

Al frente del equipo se encuentra Sergio de Campos, quien asegura que el prototipo, desarrollado en el marco de un proceso nacional de investigación, soluciona las debilidades operativas normativas y técnicas que impiden a las depuradoras de toda Europa alcanzar una eficacia mayor.

En términos operativos, una depuradora se programa para tratar con los valores medios de los flujos y de la composición de los residuos que recibe de las ciudades y pueblos a los que da servicio, pero la carga orgánica cambia con periodicidad, del día a la noche, durante el fin de semana y entre estaciones. Algunos pueblos del Mediterráneo incluso triplican su población en verano.

A pesar de que se ejecutan trabajos de muestreo frecuentes – una vez al mes en virtud de la normativa europea vigente–, las muestras no tienen por qué indicar con fidelidad el rendimiento total de la depuradora. Sin duda resultaría positivo poder garantizar que la calidad del agua depurada está en consonancia con los estándares apropiados en todo momento.

Calcular la carga orgánica

A nivel técnico, todas las depuradoras poseen un sistema de eliminación de materia orgánica y nutrientes. Las depuradoras pequeñas y medianas no se encuentran bajo la supervisión de operarios a todas horas, sino que los motores de aeración –proceso mediante el cual se incrementa el área de contacto del agua con el aire para facilitar el intercambio de gases y sustancias volátiles– se encienden y se apagan en momentos concretos o en función de las lecturas que ofrece un sensor de oxígeno disuelto.

Un prototipo instalado en una depuradora de Badajoz permitió reducir de 14 y 16 horas a 5 y 6 horas el tiempo que funcionan cada día los aireadores biológicos

“Los conocimientos científicos sobre lo que sucede en el interior de la cisterna y la experiencia práctica nos enseñan que hay un conjunto muy reducido de parámetros que pueden medirse con sensores baratos. Este tipo de sensores permite a los responsables de OptimEDAR calcular la carga orgánica equivalente y controlar el proceso de aeración en función de esta información ‘virtual’”, explica de Campos.

Un prototipo instalado en una depuradora de Badajoz permitió reducir de 14 y 16 horas a 5 y 6 horas el tiempo que funcionan cada día los aireadores biológicos y, al mismo tiempo, lograr ciclos de desnitrificación y desfosfatación, todo lo cual redunda positivamente en la calidad del agua obtenida.

De Campos afirmó que estos resultados son “sin duda espectaculares” y confía en que puedan repetirse en otros emplazamientos, aunque por supuesto el ahorro energético y el producto variarán de una planta a otra en función de su propia eficacia.

La dirección de OptimEDAR está ejecutando estudios prácticos en España y Rumanía. El equipo se instalará en seis depuradoras distintas para evaluar si el ahorro apreciado en el prototipo se puede lograr en otras instalaciones.

La instalación del equipo en varias depuradoras ya ha generado información valiosa que ayudará a rediseñar sus características y lograr que el producto final sea adecuado, o ajustable, a todo tipo de depuradoras de pequeño y mediano tamaño de Europa.

No son pocos los proyectos científicos sobre nuevos procesos de tratamiento y que precisan la construcción de nuevas depuradoras o la adición de líneas de proceso a las ya existentes, métodos que requieren una inversión considerable. Sin embargo, la solución de OptimEDAR, según de Campos, no precisa emplear una enorme cantidad de fondos, sino que se propone simplemente “poner a funcionar de la manera más adecuada posible a las miles de depuradoras ya en marcha”.

OptimEDAR finalizará en julio de 2014 y recibió cerca de 600 000 euros de financiación europea.

Fuente:
Cordis

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