Un estudio detecta concentraciones significativas de partículas plásticas inferiores a una micra en todas las profundidades analizadas, lo que sugiere que su masa total podría superar ampliamente la de macro y microplásticos.
Las partículas de nanoplástico —fragmentos de plástico de menos de una micra de tamaño— podrían constituir la mayor parte de la contaminación plástica presente en el Atlántico Norte, según una investigación reciente realizada por científicos de los Países Bajos y Alemania. Los resultados apuntan a que la masa total de estos contaminantes en el océano podría ser muy superior a la estimada hasta ahora para macro y microplásticos.
El estudio, financiado por el European Research Council, analizó muestras de agua recogidas en 12 puntos del Atlántico Norte, desde el giro subtropical hasta el sur del Mar del Norte. En cada localización se tomaron muestras a diferentes profundidades: cerca de la superficie, en capas intermedias y próximas al fondo marino.
Para detectar partículas inferiores a 0,001 milímetros —dimensión que habitualmente se considera el umbral para los nanoplásticos— los investigadores emplearon técnicas de espectrometría de masas, capaces de identificar tanto el tipo de polímero como su concentración.
Los resultados, publicados en la revista Nature, mostraron la presencia de nanoplásticos en todas las ubicaciones y profundidades analizadas. La mayor concentración media se registró en la capa superficial del océano, con 18,1 miligramos por metro cúbico. En las capas intermedias la concentración descendió hasta 10,9 mg/m³ y en las más profundas hasta 5,5 mg/m³.
Las concentraciones más elevadas en superficie se detectaron en zonas de plataforma continental, con 25 mg/m³, lo que coincide con el hecho de que muchos de estos contaminantes llegan al mar desde tierra firme a través de ríos, vertidos costeros o incluso por transporte atmosférico.
El análisis también reveló que la mayoría de los nanoplásticos correspondían a tres tipos de polímeros de uso común: Polietileno tereftalato (PET), Poliestireno (PS) y Policloruro de vinilo (PVC). No obstante, su distribución variaba según la profundidad y la localización, probablemente debido a diferencias en su densidad, flotabilidad y procesos de degradación.
A partir de los datos recogidos, los investigadores estimaron que la masa total de nanoplásticos en la capa superficial del Atlántico Norte —entre las latitudes 8,5°N y 55°N— podría situarse entre 11,7 y 15,2 megatoneladas. Estas cifras contrastan con estimaciones previas que situaban la masa total combinada de macro y microplásticos en esa misma zona entre 0,05 y 0,31 megatoneladas.
Los autores señalan que estas diferencias sugieren que los nanoplásticos, hasta ahora excluidos de muchas estimaciones por la dificultad para detectarlos, podrían constituir una fracción dominante de la contaminación plástica marina. Estas partículas se generan principalmente por la fragmentación progresiva de plásticos mayores, incluidos residuos expuestos al sol, abrasión mecánica, desgaste de neumáticos o liberación de fibras sintéticas durante el lavado de textiles.
El hallazgo pone de relieve la necesidad de mejorar las metodologías de medición y ampliar el conocimiento sobre la generación, distribución y posibles impactos de estas partículas en los ecosistemas marinos y en la salud humana. En la actualidad, la dificultad para medirlas de forma estandarizada limita su tratamiento específico en políticas públicas como la estrategia de plásticos de la Comisión Europea, donde suelen considerarse dentro de la categoría más amplia de microplásticos.








