El estudio identifica soluciones basadas en biomasa como los residuos agrícolas, las fibras vegetales, el micelio o las algas, y reclama cambios regulatorios para competir con los plásticos de origen fósil, que considera «artificialmente baratos».
La organización ambiental Plastic Pollution Coalition ha publicado un informe que analiza el potencial de los materiales regenerativos como alternativa a los plásticos convencionales, con el objetivo de reducir la contaminación global y avanzar hacia modelos más sostenibles de producción y consumo.
El documento, titulado “Material Shift: A Primer on Regenerative Alternatives to Plastic”, examina distintas soluciones basadas en recursos biológicos no tóxicos que pueden sustituir al plástico a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la materia prima hasta su gestión final. El informe aborda, además, la necesidad de aplicar criterios más amplios en la evaluación de materiales, incorporando factores habitualmente ignorados en los análisis de ciclo de vida, como el origen de los recursos o los escenarios de fin de vida.
Entre las alternativas identificadas, el estudio destaca cuatro categorías de materiales con potencial de escalabilidad global: residuos y subproductos agrícolas, fibras vegetales como el cáñamo, micelio (estructura radicular de los hongos) y algas marinas. Estas opciones, según el informe, pueden contribuir a sustituir progresivamente los plásticos derivados de combustibles fósiles.
El análisis subraya que cerca del 40% de la contaminación plástica global procede de envases de un solo uso, de los cuales el 99% se fabrica a partir de recursos fósiles. En este contexto, la demanda de soluciones basadas en biomasa está creciendo, no solo para mitigar los impactos ambientales, sino también para reducir la dependencia del petróleo y el gas.
No obstante, el informe insiste en que la transición debe priorizar sistemas de reutilización y recarga no tóxicos. Los materiales regenerativos, señala, deben actuar como complemento en aquellos casos en los que estos sistemas no sean viables. Para ser considerados como tales, estos materiales deben ser de origen biológico, contar con un abastecimiento sostenible y ser completamente biodegradables en entornos naturales, incluidos el compostaje doméstico y el medio marino.
Asimismo, el documento advierte sobre el riesgo de considerar sostenibles materiales que, pese a proceder de fuentes naturales, pueden generar impactos negativos si no se diseñan adecuadamente. Por ello, aboga por un enfoque sistémico que tenga en cuenta la salud humana y ambiental, la transparencia en la producción y el retorno seguro de los materiales a los ciclos naturales.
El informe también pone el foco en las barreras económicas y regulatorias que dificultan la implantación de estas alternativas. Según la organización, los plásticos de origen fósil siguen siendo artificialmente baratos debido a factores estructurales que externalizan sus costes ambientales y sociales, lo que limita la competitividad de los materiales regenerativos.
En este sentido, la Plastic Pollution Coalition reclama la creación de un marco equitativo que permita a estas soluciones competir en igualdad de condiciones y contribuir a la transición hacia una economía circular, basada en la reducción de residuos y la regeneración de los ecosistemas.








