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Este organismo defiende la creación de incentivos económicos para acelerar el tránsito hacia una economía circular, como por ejemplo un IVA reducido para los productos más eficientes en el uso de recursos.

En Alemania se consumen cada año más de 16 toneladas de materias primas –como metal, cemento o madera– por persona, es decir, 44 kilos por día. Esto sitúa a al país germano por encima de otros Estados de la UE en lo que a consumo de recursos se refiere. Esta es una de las conclusiones extraídas de un informe publicado por la Agencia de Medio Ambiente alemana (UBA), que fueron presentadas recientemente en el Foro Nacional de Recursos, en Berlín.

La presidenta de la UBA, Maria Krautzberger, afirmó que “nuestra economía y nuestro consumo pesan mucho sobre el medio ambiente en otros países. El 70 por ciento de las materias primas consumidas en Alemania provienen del extranjero, de las cuales cuatro quintas partes no son renovables. Debemos utilizar nuestros recursos más cuidadosamente”.

En este sentido, Krautzberger propuso una reforma del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). «Los productos que conservan los recursos deben ser más baratos para sus consumidores. Sería concebible, por ejemplo, gravar con un 7 en lugar de con un 19 por ciento de IVA a un televisor que fuera eficiente en el uso de recursos. Aumentaría el atractivo de estos bienes”, explicó.

Las propuestas de Krautzberger para conservar y utilizar los recursos de manera más eficiente incluyen:

  • Reforma del impuesto sobre el valor añadido (IVA): los bienes que hacen un uso eficiente de los recursos deberían estar sujetos a un IVA del 7%. «El sistema también podría aplicarse en Alemania para servicios como las reparaciones», señaló Krautzberger.
  • Estándares ambientales y sociales obligatorios para los recursos a lo largo de toda la cadena de valor de los productos. Krautzberger comentó al respecto que «los consumidores y las empresas a menudo no tienen oportunidad de optar por productos eficientes en cuanto al uso de recursos. La certificación estandarizada pondría fin a eso”.
  • Los materiales en el sector de la construcción deberían ser más baratos si se utilizasen pocas o ninguna materia prima virgen para fabricarlos. El hormigón reciclado es un buen ejemplo: su producción consume hasta un 45% menos de arena.
  • Ratios de materiales reciclados específicas para productos: Las proporciones de material reciclado en la producción de plásticos deberían establecerse a nivel europeo con el fin de aumentar el uso de plásticos secundarios.
  • Introducir requisitos mínimos y de información: La Directiva de Ecodiseño de la UE debe modificarse para incluir criterios relativos a la eficiencia material y a la duración del producto. Esto complementaría el etiquetado actual sobre el consumo de energía, haciendo más transparente la eficiencia en el uso de los recursos.

«Estas medidas deben ir acompañadas de una legislación nacional de protección de los recursos en Alemania. Es la única manera de garantizar que la gestión responsable de los recursos se convierta en una parte de la política de protección del medio ambiente que debe tenerse en cuenta en todo el espectro político», defendió Krautzberger.

La presidenta de la UBA también señaló la estrecha relación entre la eficiencia de los recursos y la acción sobre clima, al señalar que «cuanto menor es el consumo de recursos como materias primas menos impacto se produce sobre el clima. Cada tonelada de cobre que se recicla, en lugar de ser extraído de la tierra, ahorra la mitad de la energía necesaria en el procesamiento. Cada casa construida con hormigón reciclado ahorra energía y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. La protección de recursos es una forma de acción por el clima, y viceversa”.

El informe de recursos de la UBA presenta por primera vez cifras combinadas sobre el consumo de materias primas en Alemania. El texto también considera los costes indirectos del consumo de materias primas para el medio ambiente: consumo de tierra, agua y material no utilizado. A modo de ejemplo: se necesitan 70 toneladas de materiales para fabricar un automóvil que pesa una tonelada y media.

Fuente:
Fundación para la Economía Circular

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